Tetraodontiformes: Peces con pico duro

Peces de estructura dental similar al pico de aves o cefalópodos. Lo que condiciona en gran manera su mantenimiento en acuario. Comentamos aquí las características principales de las cinco familias más habituales en acuario marino de este grupo de peces.

El Orden Tetraodontiformes, uno de los grupos más especializados de peces óseos,  incluye cinco familias de interés ornamental: peces globo (Tetraodontidae, 29 géneros, 200 especies), peces erizo (Diodontiidae, 7 géneros, 18, especies), peces caja (Ostraciidae, 7 géneros, 25 especies), peces ballesta (Balistidae, 12 géneros, 42 especies) y peces lima (Monocanthidae, 29 géneros, 107 especies). Todas se distribuyen por los océanos Atlántico, Índico y Pacífico.

Tienen una forma corporal algo diferente a la típica de la mayoría de los peces, que podemos clasificar en tres grupos: los peces ballesta y lima son lateralmente comprimidos, los peces peces globo y erizo tienen el cuerpo globular y los peces cajas son prácticamente cuadrados o triangulares. En todos, su cuerpo es poco o nada flexible y muy limitado en movimiento ondulatorio.

Su propulsión se basa en las aletas pectorales y caudal. Por ello, en general son de movimiento lento pero bastante preciso y maniobrable, y no basan sus estrategias defensivas en la velocidad de huida. Unos se defienden con pieles duras o escamas modificadas en espinas o placas. Otros añaden otras capacidades para disuadir a los depredadores. Los peces lima aparentan ser más grandes de lo que son desplegando, gracias a una estructura ósea pélvica,  una especie de papada de piel entre la pelvis y la zona anal. Los peces globo y erizo son capaces inflar su cuerpo acumulando agua, en una cámara lateral del estómago, para que el depredador no sea capaz de abarcarlos con la boca.

Los peces ballesta son capaces de levantar a voluntad la primera espina de su aleta dorsal, que es muy fuerte, y bloquearla además por otra espina más pequeña de la misma aleta. La espina erguida dificulta que puedan ser engullidos por un depredador, pero también sirve como ancla cuando están refugiados entre rocas y alguien pretende sacarlos de su escondite.

Además, algunos también recurren a estrategias de toxicidad, pero nunca por acción directa, es decir no son capaces de inyectar en el agresor veneno, sino que lo acumulan en sus órganos internos. Los peces globo y erizo contienen una potente neurotoxina, denominada tetraodotoxina, que puede llegar a ser mortal para quien se los coma, incluido el hombre; aunque consideramos que este caso no se dará en acuariófilos. Los peces caja también tienen una similar: la ostracitoxina.

En situaciones de estrés o peligro, estas toxinas pueden ser excretadas al agua junto a una capa mucosa y resultar venenosas para otros peces y para ellos mismos. En libertad esto hace que el depredador se aleje y el veneno se vaya diluyendo, pero en acuario, al no ser esto posible, la situación puede volverse peligrosa y desembocar en la intoxicación y muerte de los peces del acuario, incluido el que lo ha originado. Ante una situación de este tipo, además de cambiar a los peces de ubicación lo antes posible y renovar el mayor volumen de agua posible, se deben tomar precauciones y utilizar guantes durante estas acciones para evitar irritaciones y otros problemas en la piel por la tóxina. Por muy interesante que resulte observar como se inflan, hasta llegar a flotar en superficie, no debe incitarse al pez a que lo realice, por ejemplo molestándole, pues el animal se estresa y sufre innecesariamente; además, el inflado puede ir acompañado de liberación de mucosa tóxica.

Pero la característica compartida por los tetraodóntidos más popular, y reconocible, es una boca pequeña, para su talla corporal, con pocos dientes pero muy duros y fuertes; generalmente agrandados, como sucede en peces ballestas, lija y caja, y a veces soldados en sólidas placas dentales similares a un pico. En peces erizo este pico consta de dos piezas (una arriba y otra abajo) y en los peces globo de cuatro (dos arriba, dos abajo). Como ya he mencionado, esta potente dentadura condiciona su mantenimiento en acuario en muchos sentidos: alimentación, filtración, manipulación, compatibilidad con invertebrados y peces, etc. Apuntamos alguno de estos condicionantes, antes de comentar muy someramente algunas de las principales características de las cinco familias mencionadas.

Por su modo de comer, troceando el alimento con su pico, polucionan más que otros tipos de peces. Se podría decir que son muy sucios comiendo y, además, algunas especies remueven el fondo en la búsqueda de comida. Por tanto necesitan que el acuario cuente con un sistema de filtración potente, a ser posible algo sobredimensionado de las recomendaciones estándar para marino y con separador de proteínas (skimmer) y un buen diseño de circulación interna de agua para evitar acumulación de residuos en zonas de poco movimiento.

La mayoría son peces destinados a grandes urnas específicas y con dificultades para convivir pacíficamente, se irá mencionando en cada familia. También comparten su incompatibilidad con  invertebrados. Como regla general es mejor no mantener peces tetraodontiformes en un acuario de arrecife o con invertebrados. Cualquier otra cosa es forzar la situación y jugar con el riesgo permanente de que se dañen invertebrados. Tengo amigos que manejan este riesgo y mantienen ciertas especies de tetraodontiformes en urnas de arrecife, con resultados asumibles según ellos. Sin duda es una opción personal, pero lo que no cabe duda es que nunca habrá seguridad absoluta de que no se produzcan daños en prácticamente cualquier tipo de invertebrados, desde corales duros y blandos, hasta gusanos tubícolas y otros invertebrados sésiles, pasando por supuesto por curstáceos y moluscos de concha dura que forman parte de la dieta de la mayoría de estos peces.

Algunos expertos opinan que sí se pueden mantener temporalmente ejemplares muy jóvenes de ciertas especies en urnas muy voluminosas con invertebrados resistentes y, por supuesto, sin ningún tipo de crustáceo o molusco que forme parte de su dieta. En esta situación, un mordisco allí y otro allá no suelen generar daños irremediables; así sucede por ejemplo en los juveniles de los peces globo enanos denominados tobis. Pero casi todos están de acuerdo en que si se trata de adultos no hay ninguna posibilidad a largo plazo.

En cualquier manipulación con la mano de estos peces no hay que olvidar que pueden dar fuertes mordiscos que, en ejemplares grandes de peces ballesta, globos o erizo, producen lesiones de importancia. No es un tema para tomarse a broma. Recuerdo que algunos son capaces de romper termocalentadores y otros elementos de los sistemas de filtración y recirculación del agua, de hecho es conveniente que cualquier pieza de estos, ya sea de vidrio o plástico, no quede a su alcance si el pez tiene un tamaño medio o grande.

Aprovecho para avisar a quien tenga la tentación de dar de comer con la mano a estos peces, cosa que es posible por ejemplo con ciertos peces ballesta o globo, que la herida en el dedo puede ser muy seria y requerir intervención médica. Usar pinzas es sin duda mucha mejor opción.

Ya que hablamos de manipulación, es necesario tener algunas otras cosas claras en este tema, por ejemplo a la hora de un posible traslado de ejemplares o cambio de instalación. Si peces ballesta o lima se esconden en roca y despliegan su aleta dorsal para anclarse a ella, hay que esperar a que la replieguen ellos solos para sacarlos, si forzamos podemos lesionar al ejemplar gravemente. También es necesaria mucha precaución a la hora de manejar el salabre, especialmente si la malla es fina: son muy propensos a engancharse las aletas dorsales de peces ballestas y lija, así como las espinas dérmicas de peces erizo. Además al intentar desenganchar no hay que olvidar el riesgo de sufrir un mordisco, como se ha comentado anteriormente.

Peces globo. Tetraodontidae

Es la única familia de tetradontidos que contiene especies marinas, salobres y de agua dulce, el resto son exclusivamente marinas. Su potente dentadura les permite alimentarse de la carne de crustáceos, moluscos y otros invertebrados de concha dura; pero su dieta es mucho más amplia incluyendo, según la especie, desde detritus y algas filamentosas y coralinas a invertebrados como corales, tunicados, equinodermos, gusanos poliquetos, briozoos, esponjas o foramíniferos.

En cautividad son excelentes comedores que aceptan rápido alimento de todo tipo. Solo hay algunos detalles a controlar en su alimentación: aportar siempre suficiente componente vegetal en la dieta, sobre todo en las especies cuya dieta natural incluye algas, que el tamaño del alimento sea proporcional al del pez y ofrecer regularmente material duro (moluscos bivalvos con concha y caparazones de crustáceos), para que desgasten las piezas dentarias y prevenir crecimientos excesivos que, en casos extremos, impiden al pez cerrar la boca y alimentarse correctamente.

Aunque géneros, como Sphoeroides, pueden importarse esporádicamente, para acuario se comercializan principalmente Arothron y Canthigaster, dos géneros bien diferentes de comportamiento y necesidades de mantenimiento. Las especies de Arotrhon son más grandes y activas, con mayor capacidad de inflarse y un carácter fuerte, incluso depredador y agresivo. En general se adaptan muy bien a la cautividad, pero como tienen talla media de 30-50 cm, su introducción en un acuario comunitario es muy problemática.

Sólo pueden convivir con peces robustos más grandes que ellos, los compañeros de menor tamaño serán vistos como una posible presa y devorados. Son las candidatas ideales para una instalación muy voluminosa específica o de sólo peces con compañeros de carácter fuerte, como grandes peces ángel, meros, lábridos o morenas.

Las menos grandes podrían ser adecuadas para urnas de particulares de 300 litros en adelante; las más grandes deben dejarse para instalaciones públicas. Por el contrario las especies de Canthigaster, denominadas tobis, tamboriles o peces globo de hocico afilado, son más adecuadas para particulares. Tienen mucho más limitada su capacidad de inflarse y son más exigentes con la calidad del agua, más pacíficas y pequeñas (con talla media de 10-12 cm). Además son apreciadas porque ayudan a controlar las anémonas tipo Aiptasia (Fenner, 2000; Hauter & Hauter, 1999) y también, según otros autores (Mills, 1993), comen caracoles y rastrean el sustrato actuando en cierto modo como “basureros”.

Peces erizo. Diodontidae

En muchos sentidos son parecidos a los peces globo, de hecho en alimentación y compatibilidad en acuario pueden considerarse peces globos de tamaño grande, y aplicarse lo ya mencionado para estos. Anatómicamente se diferencian en que presentan por todo el cuerpo espinas dérmicas fuertes y afiladas que, dependiendo de la especie, están erguidas de modo permanente o solo cuando el pez se infla.

Se comercializan diversas especies, también conocidas como peces puercoespín, de los géneros Diodon y Chilomycterus y más ocasionalmente de Cyclichthys. Se alimentan principalmente de invertebrados de cascara dura que rompen con el pico.

En cautividad no necesitan necesariamente rocas o decoración donde refugiarse,  más bien requieren espacio despejado para nadar. Son propensos a alteraciones en los ojos, a veces originadas por mala calidad del agua y desajustes en parámetros físico-químicos y otras por traumatismos y erosiones.

Peces caja. Ostraciidae

Reciben también el nombre de peces cofre. Se caracterizan anatómicamente por tener el cuerpo acorazado con placas dérmicas y ojos grandes capaces de moverse independientemente. Son peces omnívoros con una dieta muy variada que incluye desde algas hasta invertebrados de muchos tipos como: esponjas, gusanos poliquetos, moluscos, crustáceos, esponjas, foramíniferos, etc. En cautividad aceptan alimento de muchas clases, siempre que contengan componente vegetal y esté troceado al tamaño de su boca, que no es muy grande.

En general son tímidos y solitarios, especialmente de adultos, que tardan en alcanzar la comida, por lo que no deben compartir urna con otros peces demasiado activos y ansiosos, si no queremos que se retraigan y dejen de alimentarse adecuadamente. No suelen crear problemas a los compañeros de acuario, pero con peces pequeños, como gobios, no son totalmente inofensivos.

Se conocen citas de depredación sobre peces en al menos una especie, el pez caja amarillo (Myers, 1999).

A pesar de ofertarse con frecuencia en el comercio, no son peces recomendables a particulares. Sólo aficionados con gran experiencia en acuariofilia marina y un acuario maduro y voluminoso podrían optar a su mantenimiento, pues son muy exigentes con la calidad del agua y algunos alcanzan tallas elevadas. Además, ilustran la compra compulsiva en acuariofilia: adquirir individuos “encantadores”, muy jóvenes y pequeños, pero que pueden llegar a superar de largo en algunos casos los 40 cm. Así sucede con el pez cofre o cubo amarillo, Ostracion cubicus, (Linnaeus, 1758), y el pez vaca, Lactoria cornuta (Linnaeus, 1758).

Son los dos ostrácidos más frecuentes en comercio, pero mientras el hábitat del primero es el arrecife coralino y necesita acuarios con roca y escondites, el segundo es típico de fondos de arena o fango y requiere amplios espacios despejados y arenosos. Algo más pequeño, con 30 cm de talla máxima, es el pez pirámide, Tetrosomus gibbosus (Linnaeus, 1758). Seguramente el menos complicado de mantener en cautividad.

Presentan diferenciación sexual externa: los machos tienen coloración más intensa y son más pequeños y menos robustos que las hembras (Cánovas & Siles, 2009). El pez cofre moteado o de puntos blancos, Ostracion meleagris (Shaw, 1796), tiene una diferenciación aún más evidente: de juveniles todos son blancos con numerosos puntos blancos, pero sólo los machos desarrollan color azul en los costados (Myers, 1999, Cánovas y Siles, 2009). Como no sobrepasa los 25 cm, puede pensarse que es más accesible a mantener por particulares; al contrario, tiene un índice de mortalidad demasiado alto.

Peces ballesta. Balistidae

También son capaces de mover sus globos oculares de modo independientemente. Se adaptan muy bien a la vida en cautividad, muchas de sus especies están entre las más resistentes en acuario marino, con una esperanza de vida de 10, 15 y hasta 20 años (Piednoir et al, 2007). Pero condicionan mucho la población de la instalación por su carácter territorial y agresivo frente a cualquier pez que tenga menor tamaño, sea pez ballesta o de cualquier otro tipo.

En cuanto a compatibilidad con otros peces es perfectamente aplicable lo escrito para los grandes peces globo (Arothron spp.). Un buen número de especies de peces ballesta, algunas muy cotizadas con precio elevado y otras recomendables hasta para aficionados principiantes, se importan frecuentemente de al menos seis géneros: Balistes, Balistoides, Odonus, Pseudobalistes y Rhinecanthus. También de otros tres, Melichthys, Sufflamen y Xanthichthys, pero con mucha menos frecuencia. Un detalle a no olvidar: en general, los adultos pueden necesitar urnas de 400 a 1000 litros. Hay que informarse previamente de cada especie antes de adquirir un juvenil de esta familia.

Necesitan rocas en donde refugiarse, pero también espacios despejados para desplazarse. Su natación es muy activa, precisa y maniobrable, pudiendo nadar marcha atrás o boca arriba. Generalmente nadan mediante ondulación de las aletas anal y segunda dorsal, pero gracias a su aleta caudal son capaces de aceleraciones explosivas, aunque cortas. La mayoría son carnívoros solitarios diurnos, con una dieta compuesta por moluscos y crustáceos de concha dura, equinodermos y otros tipos de invertebrados más blandos, aunque algunos comen plancton, algas y detrito (residuos de la descomposición de materia orgánica).

En cualquier caso, en acuario aceptan de todo: fresco, papilla casera, congelado y granulado seco. Hay que prestar atención a los mismos detalles que se han comentado para grandes peces globo.

Peces lija. Monacanthidae

También denominados peces lija, debido a que su áspera piel está cubierta de pequeñas escamas con espinas diminutas. Se pueden considerar en acuariofilia los parientes desconocidos de los peces ballesta, de hecho no es raro que se confundan. También tienen la primera espina dorsal eréctil, pero no la que bloquea y fija esa posición. Salvo algunas especies especializadas en alimentarse de pólipos de coral  o zooplancton, y que por tanto son más delicadas en aceptar alimento sustitutivo en acuario, la mayoría picotean en el arrecife desde algas a invertebrados de todo tipo (gasterópodos, gusanos poliquetos, esponjas, anémonas coloniales, hidrozoos, tunicados, crustáceos anfípodos, etc.).

Su dentadura es mucho menos potente que la de los peces ballesta y no pueden triturar caparazones tan duros. Tampoco son peces agresivos, pero si territoriales, por lo que es conveniente mantener un único ejemplar por instalación. Con alguna excepción, por esa especialización alimenticia comentada, se adaptan aceptablemente a la cautividad y no son demasiado exigentes con la calidad del agua, pero la mayoría requieren experiencia por parte del cuidador y urnas más voluminosas de lo que cabría esperar de tallas que generalmente están en 12-15 cm. Se comercializan menos especies que de peces ballesta, pero presentan ventajas pues en general tienen un carácter más pacífico, aunque no por ello debemos olvidar lo que puede hacer su dentadura.

Entre las especies más populares están algunas de los géneros Pervagor y Monacanthus, además del pez lima de borlas, Chaetodermis penicilligerus (Cuvier, 1816), el más grande con talla máxima de 30 cm, y el pez lima arlequín, Oximonacanthus longirostris (Bloch & Schneider, 1801), que come pólipos de Acropora y es tan complicado de mantener en acuario que sólo debe adquirirse por profesionales. Sin embargo, en los últimos años se han incorporado al mercado especies de mantenimiento más fácil, como el pez lima comedor de Aiptasias, Acreichthys tomentosus (Linnaeus, 1758),  que resulta muy útil para el control de plagas de Aiptasia y otras anémonas similares. Se puede mantener en urnas refugio donde limpian de estas anémonas las rocas que luego pasan a la instalación general de arrecife.

De esta especie se ofertan individuos criados en cautividad, al menos por la firma ORA© (www.orafarm.com/products/fish/other/), junto a otros dos peces lima aún más pequeños: Acreichthys radiatus (Popta, 1900), el pez lima radial, y Rudarius ercodes (Jordan & Fowler, 1902), el pez lima pigmeo japonés. Lo que amplía el abanico de tipos de peces marinos criados en el mercado.

Referencias bibliográficas

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