Punto blanco en el acuario marino – ¿Curar con termoterapia y ajo?

La enfermedad del punto blanco en el acuario marino originada por el protozoo ciliado Cryptocaryon irritans, quizás es una de las enfermedades más recurrentes en nuestros acuarios y, por suerte, cada vez más fácil de evitar y atajar, aunque es cierto que una vez se instala en nuestros sistemas suele dar muchos quebraderos de cabeza a quienes la padecen.

Por su alta recurrencia quizás es por lo que han surgido tantos métodos para combatirla, algunos más efectivos que otros. Entre todos los tratamientos probados y utilizados existen dos de ellos bastante recomendados entre aficionados y, sin embargo, con poca fundamentación científica y mucho menos fiabilidad y efectividad. Estos tratamientos son la termoterapia y el ajo, y hoy vamos a hablar sobre sus implicaciones y explicaremos por qué esto no es lo más efectivo ni contra esta enfermedad ni contra cualquier otra.

Que levante la mano la persona que alguna vez haya escuchado “¿Tienes punto blanco? Pues sube la temperatura al acuario y echa ajo en la comida de los peces, eso lo eliminará” …

Ahora, que levante la mano aquella persona a la que este tratamiento le haya servido de ayuda contra la enfermedad…

Probablemente a la primera pregunta habrá levantado la mano bastante gente, mientras que con la segunda pregunta me sorprendería si alguien la levantara, ¿por qué? básicamente porque este método de termoterapia + ajo no es ningún tipo de tratamiento fiable ni efectivo.

MITO SOBRE LA TERMOTERAPIA

Este parásito presenta varias etapas de vida tal como se ve en la imagen, y cada una de ellas dura un tiempo determinado. Esta duración dependerá de las condiciones del medio donde se encuentre el parásito y del estado físico de este. Por otro lado, las temperaturas óptimas de desarrollo del parásito estudiadas parecen ser entre 24 y 27°C (Brown, 1951), rango al que normalmente mantenemos los acuarios marinos tropicales.

Para matar al parásito por un exceso de temperatura, deberíamos superar un nivel arriesgado, teniendo que alcanzar más de 33°C en el acuario. Esto conlleva muchísimos peligros, de los cuales enumeraré los más probables a suceder:

1º Los peces soportan un amplio rango de temperatura, sin embargo, pasado su umbral crítico estos pueden morir. Someter a estos peces a temperaturas tan alejadas de su rango habitual puede suponerles un serio problema, sin decir que cuanto mayor es la temperatura, más acelerado estará su metabolismo, más oxígeno necesitarán y más demanda energética tendrán.

2º Con un aumento de temperatura, disminuye la cantidad de oxígeno disuelto en el agua, lo que podría llevar al sistema a una bajada de este necesario componente y por consiguiente a la asfixia de nuestros habitantes, ya de por sí con un metabolismo acelerado y alta demanda de oxígeno.

3º A mayor temperatura del agua mayor proliferación bacteriana, pues se multiplicarán más rápido. Estas bacterias, muchas de ellas patógenas, podrían infectar a nuestros peces con mucha mayor facilidad, ya que debido a la propia enfermedad del punto blanco que padecen tienen muy deprimido su sistema inmune, quedando indefensos ante otros agentes infecciosos oportunistas como dichas bacterias.

En conclusión, una subida excesiva de temperatura conlleva muchos más riesgos que beneficios. De hecho, la subida de temperatura por sí sola no presenta ningún beneficio ya que, si consigues matar al parásito, también estarás matando al resto de habitantes del acuario.

¿Cuándo usar termoterapia?

Ahora bien, siempre hay algo de verdad dentro de todo mito. Si la termoterapia se lleva a cabo junto a otras medidas adecuadas, sí podría servir de gran ayuda.

Lo que se busca al aumentar la temperatura por encima de 27°C es acelerar ese ciclo del parásito que en condiciones normales podría durar hasta 28 días (Colorni, 1985). ¿Para qué acelerarlo? Para poder tratarlo con medicamentos lo antes posible. ¿Y no lo podemos tratar desde el principio sin más? NO. Debemos saber que tanto en etapa de trofonte, como en etapa de protomonte y tomonte, el parásito es invulnerable y resistente a los medicamentos. Solo se puede atacar cuando en la última etapa de tomonte, el parásito se abre y libera los terontes al medio, etapas de vida libre infecciosas. Es en esa etapa donde los pequeños nuevos parásitos liberados son vulnerables, y es ahí donde los medicamentos que echemos en el agua actuarán matándolos.

Por esta razón, la termoterapia en este caso es una buena aliada siempre que se combine con un medicamento efectivo, ya que va a ser la encargada de acelerar ese ciclo y permitir que se pueda eliminar más rápido la enfermedad. No obstante, la termoterapia por sí sola es una sentencia de muerte no para el parásito sino para nuestro acuario entero.

MITO SOBRE EL AJO

También son bien conocidas las propiedades antibacterianas que tiene el ajo y lo utilizado que es en la alimentación de nuestros peces. Sin embargo, decir que se puede curar una enfermedad solo con la administración de este alimento es como la naturopatía en humanos, un gran salto de fe sin ninguna garantía científicamente comprobada.

Principalmente ciertos componentes y metabolitos del ajo (la alicina principalmente) mantienen una baja concentración de bacterias en el interior del organismo y refuerza el sistema inmunológico de los peces. Un sistema inmunológico fuerte supondrá un pez sano y menos propensos a enfermedades. Sin embargo, no hay estudios que aun demuestren la implicación directa del ajo en la erradicación de este parásito cuando se encuentra en etapa infecciosa.

Existen ciertos estudios que han demostrado la eficacia del ajo frente a ciertas etapas del parásito en cultivos in vitro, sin embargo, la aplicación en acuario es otro cantar… En definitiva, en dichos estudios no se ha comprobado que la administración de ajo por vía oral ni en baños diluidos en el agua del acuario tuvieran un efecto significativo en los peces y mucho menos contra los parásitos.

¿Cuándo usar ajo?

Sin duda alguna el ajo es un potente alimento con múltiples efectos farmacológicos, entre ellos potente antiparasitario, antibacteriano, antioxidante y eliminador de radicales libres. Por ello no está de más utilizar productos o alimentos fortificados con extracto de ajo como suplemento a la dieta de nuestros peces, para promover su buen estado de salud. Sin embargo, por sí solo no podemos esperar milagros ni curas inmediatas de enfermedades, por lo menos hasta ahora.

Como conclusión podemos decir que como método de apoyo la termoterapia es una buena aliada en la lucha contra determinadas enfermedades, al igual que el uso de ajo como suplemento, sin embargo, por sí solos y sin una aplicación de un adecuado medicamento, estos métodos resultarán insatisfactorios a la hora de intentar resolver los problemas de nuestro acuario.

REFERENCIAS

Brown, E., M. (1951). Cryptocaryon irritans gen. et sp. n. Agenda and Abstracts of the Scientific Meetings of the Zoological Society of London, 1950, 1-2.
Colorni, A. (1985). Aspects of the biology of Cryptocaryon irritans, and hyposalinity as a control measure in cultured gilt-head sea bream Sparus aurata. Disease of Aquatic Organisms, 1, 19-22

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