Plagas en el acuario: corales de rápida propagación

Cuando mantenemos acuarios de arrecife, uno de los problemas que se nos presenta es la falta de espacio. En estos tipos de acuario predominan los corales, que son organismos vivos que crecen y se reproducen ¡y de qué manera algunos de ellos!, y por lo tanto debemos ser muy cuidadosos a la hora de escoger qué especies podemos colocar en nuestro acuario, atendiendo al espacio que tenemos y a la rapidez de crecimiento de las especies seleccionadas. En este nuevo artículo no vamos a hablar de especies aptas para meter en acuarios, sino de especies con las que debemos tener cuidado, por su gran capacidad de expansión y posible plaga. Vamos allá.

En general hablaremos de corales blandos, que son los que mayor tasa de crecimiento y expansión presentan en el acuario y los que con mayor posibilidad nos podrían colonizar las superficies disponibles y generar problemas de espacio con otros corales.

Palythoas, Protopalythoas y Parazoanthus

Por norma general y por experiencia propia, a estos corales les diríamos que no, NO y MIL VECES NO. Hay que reconocer que el género Zoanthus es uno de los más apreciados en acuariofilia marina, y existen unas variedades muy bonitas y coloridas que se pueden mantener sin ningún problema en el acuario. Sin embargo, no recomendamos ni Palythoas, ni Protopalythoas ni Parazoanthus por su capacidad de colonización. Algunas especies y variedades como la Palythoa “Captain America” o las Palythoa verdes son muy bonitas y llamativas, formando colonias macizas que bien gestionadas y controladas pueden suponer una bonita pieza para nuestro acuario, pero la verdad es que desde el momento en que uno de los pólipos solitarios que conforman la colonia toque alguna superficie cercana, ya tendremos esa superficie colonizada con una nueva Palythoa, y con el tiempo, toda la roca plagada de ellas, compitiendo por espacio y luz con el resto de nuestros corales.

El problema de estos corales es su gran tasa de propagación y su capacidad tapizante, y además, su toxicidad y peligrosidad ya que tienen una toxina defensiva llamada palytoxina, muy tóxica que nos puede traer graves consecuencias si las manipulamos sin las medidas de seguridad adecuadas. Nuestra recomendación, por ese motivo es evitar introducirlas en el acuario para evitar posibles problemas. Y si por desgracia ya están asentadas y colonizando el acuario, la mejor manera de extraerlas es separándolo completamente de la roca cortando por completo su pie, sifonando muy bien todos los restos posibles que pueden hacer que vuelvan a regenerarse y reaparecer, y sometiendo al acuario a una buena filtración química que sea capaz de retirar todos los tóxicos secretados en el agua.

Siempre hay que tener muy claro que el estrés de estos animales hará que segreguen la toxina y otras sustancias de desecho, por lo que es imperativo utilizar guantes, gafas protectoras y a poder ser mascarilla, para realizar esta tarea.

Corales de pólipo estrella

Es un grupo “no oficial”, que abarca distintas familias y especies, pero con características identificativas claras: presentan pólipos en forma de “estrella” con 8 tentáculos (octocoralios). Dentro de este grupo tenemos varios corales muy expansivos:

Xenias

Esta familia de corales “pulsantes” es muy llamativa por su delicado aspecto, sus bonitos colores y su curioso movimiento de tentáculos, los cuales se mueven en forma de “pulsos” con los que bombean e intercambian agua e hipnotizan a todo el que las observe. No obstante, tienen una capacidad aún mayor que los corales anteriores de expansión y colonización, y una colonia localizada de estos bonitos corales puede desplazarse y plagar todos los rincones del acuario.

Se reproducen también de forma asexual por fisión, es decir, separación de un pólipo solitario o un pedazo de pólipo de la colonia principal, y asentamiento en otra zona del acuario. El problema es que estos pólipos son tan finos que se anclan en cualquier ranura en el interior de las rocas, haciendo muy difícil su extracción.

No tienen un comportamiento agresivo ni cuentan con tentáculos urticantes con los que puedan atacar a otros compañeros de acuario, pero su expansión descontrolada puede generar plagas indeseadas y asentamiento sobre esqueletos de otros corales y dado que son corales blandos, la excreción de sustancias tóxicas al agua como parte de su “guerra química” también puede resultar un inconveniente para el resto de habitantes.

Clavularia y Pachyclavularia

Los corales del primer género pueden tener un cierto parecido a la Xenia, diferenciándose porque tienen un aspecto más compacto y cada uno de sus pólipos individuales nacen de un pequeño y corto tubo rígido.

Se identifican muy bien por tener unos pólipos en forma de estrella con tentáculos cortos y uniformes, la mayoría de las veces con filamentos que los hacen parecer branquias de peces. También presentan distintos colores entre la zona central de sus pólipos y los tentáculos.

Sin embargo, los corales del segundo género presentan unos pólipos en forma de estrella con unos tentáculos mucho más largos y finos, menos densos y compactos que los primeros, con colores brillantes como verde flúor la mayoría de las veces, y el resto de su cuerpo con tonos rosados y violáceos.

Ambos géneros tienen una capacidad expansiva bastante grande, generando una matriz carnosa de tejido conjuntivo y expandiéndose por todas las superficies que estén en contacto con la colonia principal. El peligro que esto supone es que son capaces de crecer incluso sobre otros corales, asfixiándolos y matándolos por completo. Las podas frecuentes son de gran ayuda para frenar su crecimiento, pero si ponemos a estos corales en la estructura de roca principal del acuario, se pegarán a ésta y nos será muy difícil despegarlos de ahí, siendo imposible de esta forma parar su avance y evitar el posible desastre. Por ello, se recomienda tener a estos bonitos corales bien separados de la estructura principal del acuario para evitar su colonización, quizás en una roca aislada donde puedan ser bien controlados mediante podas.

Corales disco

Dentro de este grupo presentamos a los bonitos y coloridos Discosoma sp., corales blandos de pólipo solitario muy comunes en acuarios debido a su gran resistencia y facilidad de mantenimiento… ¡y también de reproducción!

Estos pequeños corales también se reproducen asexualmente, por bipartición, y se anclan a toda superficie del acuario con su musculoso y adherente disco pedal (pie). El problema de estos corales es su capacidad de crecimiento y expansión y la dificultad que puede presentar su extracción si son capaces de anclarse a grietas de la roca poco accesibles. Estos corales blandos, a diferencia de todos los mencionados anteriormente, sí tienen un cierto grado de agresividad, pudiendo irritar a corales cercanos compitiendo con ellos por el espacio. Por ello, el problema que presenta tener estos tipos de corales, sobre todo en acuarios pequeños, es la lucha constante entre ellos y otros corales que tengamos cerca, debido al espacio. Para evitar esto, es totalmente desaconsejado poner Discosoma en la estructura de roca principal, siendo mejor ponerlos en una estructura aislada, lejos de otros corales a los que pueda dañar, sobre todo corales duros tipo SPS.

Corales arbóreos

Dentro de este “grupo no oficial” nos encontramos algunos corales que, aunque no pertenecen a la misma familia, son muy parecidos en cuanto a morfología y fisiología y suelen confundirse e identificarse con una única especie. Este es el caso de Capnella sp. (Árbol de Kenia), Nephthea sp., Lemnalia sp. y Klyxum sp. Aunque es muy usual confundir estas especies con Sinularia sp., debemos saber que esta última especie no presenta un crecimiento tan rápido y descontrolado como las anteriores, por lo que debemos tener cuidado a la hora de adquirir unos u otros.

Estas especies tienen un alto poder de reproducción asexual, aunque son de los que menos capacidad invasiva tienen (mucho menos preocupantes que todos los anteriores), pues su control es bastante sencillo. No obstante, es fácil comenzar con un pequeño esqueje en el acuario y terminar teniendo un bosque completo de estos árboles carnosos, pues se reproducen de forma asexual mediante gemación o mediante escisión de clones, es decir, una de las ramas de sus extremidades se va estrangulando progresivamente del cuerpo del coral, separándose por completo y transportándose con las corrientes hasta que llega a una superficie sólida en la que puede pegar su pie y asentarse en la nueva zona.

Con todo esto, ya tenemos algunos de los corales que, aunque muy bonitos y llamativos, no conviene mantener en un acuario de arrecife o conviene mantenerlos con muchas precauciones. Nuestras recomendaciones ya están hechas, pero como último consejo les diremos que, si aún sabiendo la capacidad propagante de estas especies quieren mantener alguna de ellas, recomendamos que se mantengan lo más alejadas posible de otras especies de corales y, sobre todo, alejadas de la estructura rocosa principal del acuario, para evitar colonizaciones indeseadas y difíciles de erradicar.