Plaga de hidrozoos en el acuario marino y cómo combatirlos

Retomando el tema de las plagas en nuestro acuario marino, volvemos con un problema que suele pasar desapercibido, pero que puede resultar devastador para el equilibrio de nuestro pequeño ecosistema acuático. Hoy es el turno de los Hidrozoos, unos organismos inusuales, poco conocidos pero que en cuestión de días pueden convertirse en una plaga letal para nuestros corales.

Qué son los Hidrozoos

Este es el caso de la plaga que hoy presentamos. Los peligrosos llamados hidrozoos, que a veces pueden llegar a colonizar nuestro acuario, son organismos en fase de pólipo de pequeño tamaño que forman colonias. Estos organismos son pequeños depredadores que cazan a sus presas con unos tentáculos urticantes que rodean su boca, formando una corona mortal de “aguijones” y además, algunos de ellos presentan zooxantelas que le aportan un extra de nutrientes por medio de la fotosíntesis, como ocurre con los corales fotosintéticos.

Concretamente los hidrozoos que suponen una plaga para nuestros acuarios son del género Myrionema, concretamente la especie encontrada en ellos es la Myrionema amboinense. 

Myrionema amboinense como plaga

Este organismo, como ya he dicho, es un voraz depredador de zooplancton, y además es capaz de nutrirse de los azúcares y otros nutrientes generados por las zooxantelas que realizan la fotosíntesis en el interior de sus tejidos. Estos individuos pueden entrar al acuario anclados a la roca viva, si decidimos usar ésta en lugar de roca muerta, o anclados a esquejes o corales nuevos que introduzcamos.

Estos pequeños animales, para los aficionados más nóveles, pueden resultar parecidos a algas, con las que se pueden llegar a confundir. Cuentan con colores que pueden ir desde el amarillo hasta el marrón rojizo, y pueden ser fácilmente confundidos con un coral blando en crecimiento como una Xenia, o Palythoas pues su morfología es muy similar. Cuentan con un cuerpo carnoso que acaba en una boca rodeada de tentáculos con células urticantes con las que cazan a sus presas. Cada una de esas bocas pertenece a un individuo distinto, pues estos organismos, aunque forman colonias son independientes. Además, precisamente los de este género, Myrionema, son uno de los más agresivos y de difícil erradicación. De hecho, la guerra química que declaran otros corales secretando sustancias y toxinas al agua para intentar acabar con los competidores, no parecen afectarle lo más mínimo, y no los frenan en su afán por colonizar todos y cada uno de los rincones del acuario. Aunque en un principio estos pequeños organismos puedan parecer atractivos, con su vaivén al son de la corriente, su instinto colonizador incansable puede hacer que lleguen a crecer incluso encima de otros corales, sobre todo sobre corales duros de pólipo corto, privándolos de luz y posteriormente provocando su blanqueamiento y muerte.

Cómo combatir la plaga

Lo primero que hay que tener en cuenta es que todos los intentos de “raspar” y sifonar a este hidrozoo o a las rocas sobre las que se encuentra serán en balde, por no decir que “será peor el remedio que la enfermedad”. Este organismo presenta dos tipos de reproducción, una de ellas asexual, y esto quiere decir que genera yemas en su propio cuerpo que se desprenden de éste y forman nuevos individuos. Además, es capaz de regenerarse a partir de trozos de tejido, por lo que, si los “rascamos” de las rocas, pero no tenemos el suficiente cuidado en sifonar al milímetro cada uno de los trozos desprendidos, éstos volverán a colonizar con más fuerza el acuario.

Dado que la eliminación mecánica no resulta muy eficaz, se puede pensar en una eliminación química con ciertos productos destinados a organismos colonizadores, como por ejemplo Aiptasias, pero desgraciadamente, muchos de estos productos químicos pueden llegar a dañar a nuestros corales, consiguiendo el efecto contrario a lo buscado. Por ese motivo, la única solución aparentemente válida para combatir la incipiente plaga, antes de que llegue a colonizar todo el acuario, es la lucha biológica.

El uso de determinados peces para acabar con ciertas plagas en el acuario marino siempre es la solución más buscada a cualquier problema de esta índole. Concretamente, para combatir los hidrozoos existen ciertos animales que predan sobre ellos, como ciertas especies de erizos. Concretamente el erizo bicolor, Salmacis bicolor, es bastante efectivo controlando pequeñas apariciones de estos organismos, aunque la velocidad a la que éste se la come no es tan rápida como el ritmo al que la plaga puede extenderse. El famoso erizo diadema, Diadema setosum, también se alimenta de estos pequeños colonizadores, pero a un menor ritmo que el anterior, y además su mayor tamaño le dificulta acceder a recovecos donde estos pequeños organismos se puedan encontrar.

En cuanto a peces, es difícil encontrar especies que se alimenten específicamente de hidrozoos, pues si es cierto que existen peces más afines a alimentarse de pólipos e invertebrados que se encuentren sobre las rocas, como los peces mariposa del género Chelmon o Forcipiger, es muy probable que, si se alimentan de pólipos lo hagan de todo tipo de ellos, siendo poco selectivos y pudiendo comerse o picotear también nuestros corales.

Por otro lado, sí que existen ciertos animales que se alimentan específicamente de hidrozoos, ¡BINGO! Estamos hablando de los nudibranquios, las pequeñas “babosas” que de vez en cuando nos entran en el acuario de polizón con algún esqueje de coral o roca viva. Excepto los del género Berghia, que sólo se alimentan de las molestas aiptasias, casi la mayoría del resto de nudibraquios, como los del género Pteraeolidia y Coryphella, entre otros, suelen alimentarse de hidrozoos, a los que curiosamente les “roban” sus nematocistos (células urticantes) cuando se los comen, y los incorporan en su organismo, utilizándolos como arma disuasoria y defensiva contra otros posibles depredadores. La mala noticia es que estos nudibranquios muchas veces puede que tampoco disciernan entre hidrozoo “malo” y “bueno”, pudiendo depredar sobre otros corales como zoanthus. Además, al ser unos depredadores muy voraces, cabe la posibilidad de que, si consiguen erradicar la plaga del acuario, se queden sin su principal fuente de alimento y mueran por inanición.

Dada la dificultad para erradicar esta plaga, la cual si llega a avanzar más de la cuenta puede llegar a desmantelarnos todo el acuario, es más que conveniente tomar todas las precauciones necesarias para PREVENIR antes que CURAR. Siempre es aconsejable mantener un buen equipo de limpieza en el acuario, como caracoles detritívoros, erizos que pasten sobre las rocas, y otros invertebrados. Ciertos grupos de peces como lábridos, por ejemplo, Pseudocheilinus hexataenia y peces mariposa, con bocas adaptadas para llegar a los rincones más accesibles del acuario, también son un arma preventiva muy buena contra todo tipo de pequeñas plagas. Por último, hay que recordar, que todo objeto que introduzcamos en el acuario es un potencial vector de infección, por lo que tenemos que tomar todas las precauciones posibles antes de introducirlo en nuestro ecosistema.

Productos como Coral Dip de NT Labs, o Dip Recover de Brightwell Aquatics son ideales para desinfectar corales nuevos antes de introducirlos en nuestro acuario y acabar con posibles “viajeros indeseables” que vengan adheridos a sus tejidos o rocas.

Por todo lo demás, sólo me queda decir que espero que no tengan que seguir estos pasos nunca, y que la mejor solución a este problema es una buena prevención.