Mantenimiento del coral burbuja Plerogyra sinuosa

Bonitos, elegantes, voluminosos, hipnóticos y de fácil mantenimiento. Estamos hablando de los “corales burbuja”, unas joyas para nuestro acuario de arrecife que nos hipnotiza con sus sinuosos movimientos y su vaivén al ritmo de la corriente. En este artículo abordaremos los aspectos más importantes sobre el mantenimiento básico de una de las especies más mantenidas en acuarios, Plerogyra sinuosa.

Corales burbuja

Estos corales entran dentro del grupo denominado vulgarmente como LPS (Large Polyp Stony) o corales duros de pólipo largo. ¿Por qué duros? Pues porque todos ellos tienen un esqueleto carbonatado masivo a modo de pie, formado por Aragonita. ¿Y por qué de pólipo largo? Pues porque como se puede ver a simple vista, cuentan con un gran pólipo con grandes y voluminosos tentáculos, a diferencia de los denominados SPS (Short Polyp Stony) cuyo esqueleto carbonatado está recubierto de pólipos muy pequeños, como el caso de las conocidas acroporas.

Dentro de este grupo de corales tenemos los géneros Plerogyra y Physogira, cuyas especies actualmente reconocidas son Plerogyra sinuosa -objeto principal de este artículo-, Plerogyra simplex, Plerogyra discus, Physogyra lichtensteini y Physogyra exerta, siendo las más comunes de encontrar en el comercio la P. sinuosa y P. lichtensteini.

Plerogyra sinuosa

Considerada como la “burbuja verdadera” por los aficionados, es un coral típico en aguas del Océano Pacífico, Índico y el Mar Rojo. Sus coloraciones pueden variar entre el verde flúor muy llamativo, bonitos tonos rosados, blanco-traslúcido o los más raros como azulados.

La característica más llamativa de esta especie, al igual que sus compañeras de familia, es la curiosa e inconfundible forma de sus pólipos. Puesto que es un coral fotosintético, en sus tejidos cuenta con zooxantelas – algas simbiontes que aprovechan la energía lumínica para generar alimento – y es por ello que durante el día extiende sus pólipos en forma de vesículas o burbujas para captar la máxima cantidad de luz posible, pudiendo alcanzar cada una de las burbujas un diámetro de hasta 5 cm.

Por la noche, en ausencia de luz, este coral retrae todos sus pólipos “globosos” puesto que no hay luz que captar y por lo tanto no sirve de nada expandir su tejido cargado de zooxantelas, pero en su lugar extiende unos finos y largos tentáculos urticantes llamados “sweepers” o “barredores” con los que atrapa alimento suspendido en la columna de agua como zooplancton, con el que complementa su alimentación. Estos tentáculos urticantes pueden llegar a medir hasta 10cm de longitud, algo a tener en cuenta a la hora de colocar a otros corales fuera de su radio de alcance.

Mantenimiento

Luz

Este coral crece normalmente en profundidades que van desde 1 a 40 metros, y mientras que en las profundidades más pequeñas penetra la luz casi por completo, a mayores profundidades la mayoría de la luz restante es luz violeta y azul, por lo que P. sinuosa está realmente adaptada a vivir en un amplio rango lumínico.

En el acuario podemos proporcionarles intensidades lumínicas medias, siendo más adecuadas las luces violetas y azules (la denominada luz actínica) que potencian sus colores fluorescentes y su crecimiento. Las pantallas LED son ideales en estos casos, pudiendo ponerse en acuarios de 40, 50 o hasta 60 cm de profundidad.

Como dato curioso, este coral expande o contrae sus burbujas dependiendo del grado de luz al que se le someta, por ello exponerlo a una iluminación alta puede hacer que no expanda sus burbujas por completo, por lo que es más recomendable mantenerlos con una iluminación media, para que se extiendan completamente todas sus burbujas y alcancen su máximo esplendor.

Alimentación

La fotosíntesis les aporta aproximadamente el 80% de sus nutrientes principales, pero durante las horas de oscuridad, este coral expande sus largos tentáculos barredores con los que da caza a pequeños animales zooplanctónicos y captura otra materia orgánica en suspensión completando ese 20% restante de su nutrición. Por esta razón es recomendable alimentar a nuestra P. sinuosa con pequeños crustáceos como mysis o artemias, e incluso con pequeños trocitos de gambas, mejillones u otros moluscos, manteniendo en la medida de lo posible una dieta variada y balanceada. Es un coral bastante responsivo ante el alimento por lo que, aunque suele alimentarse de noche, no es raro que mientras alimentamos a los peces del acuario durante el día con comida congelada, éste “huela” el alimento y extienda sus tentáculos para ver si puede capturar algo, sin embargo, no es conveniente sobrealimentarlo, siendo más que suficiente darle alimentos una o dos veces a la semana.

Al igual que explicamos en un artículo anterior hablando sobre los cuidados de Duncanopsammia, el alimentar a este coral con distintas suspensiones planctónicas y alimentos específicos para corales, hará que tenga una nutrición completa, balanceada y todos sus requerimientos nutricionales cubiertos, lo que se traduce en una coloración menos marrón y con más color, debido a la disminución de zooxantelas en el tejido del coral, que son las responsables de dotarlo de ese color parduzco.

Corriente y zona del acuario

En su hábitat natural P. sinuosa habitan en todos los ambientes asociados a los arrecifes, tanto en lagunas como en zonas arenosas y zonas rocosas, siempre refugiadas en grietas y/o cuevas protegidas de las fuertes corrientes.

En el acuario, debemos proporcionarle una zona tranquila, con una corriente moderada que no dañe sus delicados pólipos, ya que un exceso de turbulencia puede hacer que no se expandan completamente. Por ello, es un coral ideal para colocar en las zonas bajas del acuario, donde haya débil circulación, la suficiente para generar un hipnótico bamboleo de sus “burbujas”.

Parámetros

Este coral es poco exigente en cuanto a los parámetros del agua. Como todos los corales duros, necesitará una reserva de carbonatos en el agua para mantener el buen desarrollo y crecimiento de su esqueleto calcáreo, y como el resto de corales, disfrutan con una buena estabilidad en los parámetros del agua por lo que debemos evitar fluctuaciones bruscas, sobre todo de salinidad y KH.

Este coral se distribuye por todo el océano Índico y Pacífico, por lo que soporta temperaturas típicas de zonas tropicales. En el acuario pueden aguantar temperaturas en un rango de 25 a 29°C tranquilamente, y salinidades entre 1023 y 1026 de densidad.

Con respecto al KH aguantan rangos de 8 a 11 dKH, siendo 10 dKH un nivel óptimo para su rápido crecimiento y 8.4 dKH un nivel aceptable para el mantenimiento en acuarios.

El calcio puede rondar concentraciones entre 380-450 mg/L (ppm) y el magnesio a niveles de 1200-1350 mg/L (ppm), y aunque tolera bien altos niveles de nitrato – hemos llegado a mantenerlas hasta con ¡100ppm! – no es recomendable tener nitratos altos, pues eso puede favorecer la aparición de algas a las cuales son muy susceptibles los corales burbuja, ya que invaden poco a poco su esqueleto, asfixiando al coral.

Como en la mayoría de corales, se recomienda un buen aporte de elementos traza, pero sin entrar en complicaciones de aditivos y suplementos, una buena rutina de cambios de agua puede aportar esos elementos que poco a poco se van consumiendo en el acuario. Existen sales sintéticas cada vez más balanceadas, que aportan los niveles ideales de KH, calcio, magnesio y además todas las trazas necesarias para el buen desarrollo coralino, como la línea de sal Aqua Marine.

Por otro lado, si se utilizan métodos de filtración que reducen la necesidad de cambios de agua, como por ejemplo los filtros Hydra o resinas eliminadoras de materia orgánica, una solución para reponer esos elementos esenciales consumidos son los suplementos de micronutrientes como Maxicoral A y Maxicoral B de Easy Life, una forma cómoda y eficaz que garantiza que los corales cuenten con todos los microelementos necesarios para su buen desarrollo.

Compatibilidad con otras especies

Este coral cuenta con unas células urticantes muy potentes en sus tentáculos que causan graves quemaduras e incluso la muerte a otros organismos que tengan la mala suerte de caer entre ellos. Por esta razón, y como ya hemos mencionado anteriormente, al colocar a este coral debemos tener en cuenta su “radio de acción” cuando extiende sus tentáculos barredores letales, y evitar colocar cerca de él a otros corales delicados a los que pueda quemar con ellos.

Existen algunos corales blandos que segregan sustancias tóxicas como parte de su “guerra química” y muchas de ellas son especialmente irritantes para P. sinuosa. Por ejemplo, se ha observado que en presencia de un número elevado de Sinularia, han llegado a morir debido a estas toxinas.

Hay que tener especial cuidado con ciertos cangrejos ermitaños que puedan trepar por su esqueleto y dañarle sus delicadas burbujas con sus pinzas o patas en busca de comida. Especies de cangrejos como el ermitaño de patas azules (Clibanarius tricolor) son muy preciados por su bonito aspecto y por su eficacia comiendo algas, pero también son unos exploradores incansables que pueden llegar a trepar a nuestro coral burbuja y dañarle sus tejidos.

Sin embargo, existen algunas especies de pequeños camarones que viven en una relación de mutualismo con el coral, como el caso del pequeño y delicado camarón Vir philippinensis que no suele verse en el acuario, o también el famoso Thor amboinensis que sí es más común encontrarlo en los comercios y que hará del coral su refugio.

Manipulación y precauciones

Este coral, como ya se ha dicho, tiene unos tentáculos muy urticantes, por lo que hay que tener precaución a la hora de meter la mano en el acuario al darles de comer, para evitar el contacto con ellos y posibles quemaduras.

Es de vital importancia no sacar al coral del agua si tiene sus pólipos extendidos, pues el peso de la gravedad puede aplastarlos contra las paredes calcáreas de su esqueleto y pueden llegar a explotar sus burbujas. Para manipularlos es conveniente generar una moderada turbulencia a su alrededor con la mano, para que se retraigan completamente todos sus pólipos y de esa forma poder sacarlos del agua. Si es necesario se puede sacar sumergido en un pequeño tarro, evitando el contacto con el aire.

Debido a que su tejido es muy delicado, son susceptibles a todo tipo de heridas y a una enfermedad muy recurrente en corales tipo LPS conocida como “Brown Jelly”, que se manifiesta cuando una zona del tejido se daña y la infectan miles de parásitos como Helicostoma sp. que se van comiendo el tejido poco a poco, generando una capa espesa de mucus marrón muy característica. Por esta razón, en los transportes del coral en bolsas de plástico, hay que asegurarse también de que el esqueleto no aplaste a ninguno de sus pólipos, pues de lo contrario puede generar una herida que se puede infectar.

Y hasta aquí el pequeño artículo explicativo sobre el mantenimiento de este hermoso coral. Con todo esto, ya estarías listo para mantener sin mayor problema un bonito ejemplar de Plerogyra sinuosa, sin duda una joya para el acuario de arrecife.