Mantenimiento básico del acuario marino

Si eres una persona a la que siempre le ha gustado el fascinante mundo de los acuarios o una persona ya aficionada a los acuarios de agua dulce, pero que no se atreve a dar el salto al agua salada por encontrarlo demasiado complicado de mantener, hoy queremos enseñar cómo realizar el mantenimiento básico del acuario marino, una tarea que puede ser muy sencilla y divertida, y que es esencial para tener un bonito y saludable acuario.

Limpieza de cristales

Esta tarea es la que con más frecuencia debe realizarse, pero la más sencilla. Dado que en los cristales suelen depositarse muchas algas marrones (diatomeas) que nos restan visibilidad y vistosidad al acuario, es buena idea contar con un buen imán rascador y pasarlo periódicamente por todas las zonas con algas, para conseguir cristales transparentes y limpios y dar un aspecto más bonito a la vista que tenemos de nuestro acuario. ¿Cada cuánto tiempo deberemos hacerlo? pues dependerá de la rapidez con la que nuestros cristales se llenen de algas, pero siendo una tarea tan sencilla y rápida de realizar, se podría hacer cada día, que no restará más de un minuto de nuestro tiempo.

Hay veces en la que comienzan a crecer pequeños foraminíferos (pequeños caracolitos blancos) y algas calcáreas en los cristales, por lo que una buena recomendación es adquirir un rascador con cuchilla incorporada, capaz de retirar fácilmente todos esos depósitos más difíciles de eliminar.

Control de salinidad

En los acuarios marinos la evaporación de agua es un factor que debemos controlar especialmente, pues trae consigo un paulatino ascenso de la salinidad del agua, ya que al ir evaporándose el agua pura y disminuyendo su volumen, la sal no evaporada se queda en el acuario aumentando su concentración y contribuyendo a aumentar la salinidad y de la misma forma la densidad.

Este aumento de salinidad es progresivo y, por lo tanto, hasta cierto punto, los habitantes del acuario se pueden ir adaptando. El problema es cuando vamos a reponer el agua total evaporada, ya que al hacerlo de una sola vez y añadir de golpe agua dulce para reponer el agua perdida a lo largo de cierto tiempo, cambiamos de forma muy repentina y brusca dicha salinidad, y esto es lo preocupante para nuestros compañeros acuáticos, los cambios bruscos de parámetros.

Para evitar problemas y shocks osmóticos en nuestros peces y corales es recomendable reponer periódicamente el agua evaporada mínimo cada 2 días (aunque dependerá de la tasa de evaporación de cada acuario), bien con agua mineral, agua de ósmosis o agua del grifo tratada con un buen acondicionador y anti cloro (si nuestros parámetros de agua de red son aceptables) para así mantener la salinidad en unos niveles estables.

De forma mucho más sencilla, si se desea, se puede automatizar esta tarea mediante la instalación de rellenadores automáticos como los rellenadores controlados por boya o por sensores ópticos Aqua Ocean, que reponen el agua perdida automáticamente cuando detectan cierta bajada de nivel del acuario debido a esta evaporación.

Control de parámetros

En cuanto a esto, se dice que cada maestrillo tiene su librillo, pues el control de parámetros y nutrientes en un acuario marino se puede complicar todo lo que nosotros queramos, o se puede simplificar de la misma forma, por lo que no entraremos muy en detalle.

Con respecto a esto, solo diremos unas cuantas cosas. Si tenemos un acuario marino únicamente con peces, no será necesario controlar exhaustivamente los niveles de KH, pH, calcio ni magnesio, pues con cambios de agua periódicos se mantendrán normalmente estables y en rangos óptimos. No obstante, si mantenemos un acuario con corales sí deberemos controlar estos parámetros, manteniendo estables y con las menos fluctuaciones posibles los niveles de pH, KH, calcio y magnesio principalmente, y cómo no, controlando también los niveles de nitratos y fosfatos, principales nutrientes desencadenantes de la aparición de algas. De vez en cuando y dependiendo de los requerimientos de los corales que mantengas en el acuario, se deberá aditar suplementos de elementos traza y minoritarios que se vayan agotando en el agua, pero, como se ha dicho anteriormente, los cambios de agua periódicos contribuyen a mantener unas concentraciones aceptables de éstos en el agua.

En el caso de tener un acuario repleto de corales y con un consumo elevado de estos elementos, existen aditivos comerciales que proporcionan a estos organismos todos los componentes necesarios en las concentraciones adecuadas.

Cambios de agua

“La dilución es la clave contra la contaminación”, lo que quiere decir que los cambios de agua son la principal actuación para mantener el agua del acuario en buenas condiciones.

La acción biológica de los organismos del acuario, sus desechos, la descomposición de la comida no ingerida e incluso la absorción de ciertos compuestos por parte de las algas y propios corales, hace que en nuestro acuario se vayan acumulando sustancias tóxicas de desecho en el agua, y a su vez vayan desapareciendo otros elementos esenciales para la vida (por ejemplo, el KH, el calcio, el magnesio, los micronutrientes, etc.). Por esta razón es necesario realizar de forma periódica pequeños cambios de agua, para retirar parte del agua cargada de desechos del acuario y pobre en minerales, y reponerla con nueva agua limpia y rica en estos.

¿Con qué frecuencia debemos cambiar el agua y en qué cantidad? Esto dependerá de las condiciones de cada acuario. Cuantos más peces y otros organismos haya en el acuario y cuantos más desechos generen estos, más cambios de agua se deberán realizar para mantener las condiciones óptimas. Sin embargo, cuanta mayor filtración tenga el acuario y mayor cantidad de roca porosa y colonia bacteriana, menos cambios de agua se deberán realizar, pues habrá una muy buena depuración de la misma.

Una buena pauta es realizar cambios del 10% del volumen total del acuario semanalmente, o un 20% cada dos semanas, o incluso un 30% cada tres semanas. Existen materiales filtrantes, por otro lado, como resinas eliminadoras de materia orgánica o skimmer de proteínas, que ayudan mucho en la depuración del agua y reducen la necesidad de cambios de forma tan seguida.

Sifonado de sustrato y rocas

Existe la falsa creencia o “regla no escrita” de que en los acuarios marinos no se debe sifonar la arena. Esto es completamente ilógico ya que el sustrato es una de las principales fuentes de sustancias de desecho, pues es donde se deposita toda la materia orgánica particulada y el alimento no ingerido, que se irá descomponiendo poco a poco, generando sustancias como nitratos y fosfatos. Esto también ocurre con la roca, en cuyos recovecos suele quedar atrapada parte de esa materia orgánica, que si no se elimina de alguna forma va a generar desechos constantemente.

Por ello, con cada cambio de agua es recomendable sifonar ligeramente los desechos atrapados en las rocas y en el sustrato, tarea que se realiza de forma rápida y sencilla con la gran gama de sifones que podemos encontrar en el mercado específicos para este menester, o incluso con sifones caseros muy fáciles de fabricar.

Si los sifonados son muy profundos y exhaustivos, dado que en los poros e interior de las rocas es donde se asienta gran parte de la colonia bacteriana, podríamos estar retirando y aspirando parte de esta, por lo que nunca viene mal aditar una cantidad de mantenimiento de bacterias nitrificantes y desnitrificantes para ayudar a recuperar parte de la colonia perdida. Productos como Microbacter7 de Brightwell Aquatics o Easy Start de Easy Life, son ejemplos de algunos de los productos que podríamos utilizar para ayudarnos en esta tarea.

Limpieza de filtros

Es el paso que más suele “saltarse” la gente al ser uno de los que más trabajo y “lata” suele dar y, sin embargo, es uno de los más importantes y determinantes para tener un agua con una buena calidad.

Si el acuario fuera un pulpo, el filtro sería uno de sus tres corazones, siendo la roca y su microfauna los otros dos. Por ello, es de vital importancia mantenerlo limpio y con un mantenimiento periódico, ya que, de lo contrario, un filtro sucio y lleno de materia orgánica particulada saturando y descomponiéndose en sus esponjas puede suponer una fuente de contaminación y de organismos patógenos enorme, sin mencionar la falta de eficiencia y por lo tanto la falta de depuración que sufrirá.

Lo ideal y más sencillo es que junto a los cambios de agua, aprovechando el agua que se va a descartar del acuario, se haga un ligero enjuague y limpieza ligera de los componentes del filtro, sobre todo de su foamex o esponja, para quitar las posibles obstrucciones de poro que pueda tener debido a la suciedad. Hacerlo con la misma agua del acuario va a molestar lo menos posible a la colonia bacteriana ya asentada en el interior de la esponja, y por lo tanto respetar un poco más la filtración biológica allí establecida, aunque en un buen acuario marino, el grueso de filtración biológica lo lleva a cabo la roca de su interior.

 

Con todo esto, ya tendríamos completo el mantenimiento básico del acuario que nos permitirá tener un ecosistema sano, equilibrado y bajo control, para así disfrutar al máximo de la belleza de nuestro pequeño paisaje subacuático.