Luz ideal para nuestros corales

En anteriores artículos explicamos un poco cómo funcionaban los mecanismos cromáticos de los corales y cómo influía la luz en su coloración. Hoy pasamos de la teoría a la práctica y queremos enseñarles qué tipo de luz es la ideal para que nuestros corales en el acuario luzcan radiantes y con tonalidades vibrantes.

Hemos dicho que los corales cuentan con varios mecanismos para protegerse de un exceso de luz y un exceso de fotosíntesis que pueda desembocar en un estrés oxidativo elevado y perjudicial. Principalmente hablamos de cromoproteínas que reflejan ciertos colores altamente energéticos, y proteínas fluorescentes que absorben longitudes de onda y colores de mucha energía y los disipan, proyectando otros colores con longitudes de ondas menos energéticas.

 Por esto, hay un factor que incide de una forma decisiva en el color de los corales, y es el tipo de luz que utilicemos en nuestros acuarios. Porque por muy sorprendente que parezca, los seres humanos no percibimos la luz que reflejan los objetos de la misma forma, por ejemplo, percibimos veintiséis veces mejor la luz verde que la azul, y unas cinco veces mejor la luz blanca que la azul o que la roja, por tanto la luz de nuestras lámparas va a influir de dos formas, la primera en cómo percibamos los colores, y la segunda determinará los colores que los genes de los corales van a expresar.

Dentro de los corales fotosintéticos, nos encontramos con corales blandos y corales duros, tanto de pólipo corto (SPS) como de pólipo largo (LPS). Éstos últimos suelen situarse a mayores profundidades en la columna de agua, y a esas profundidades los colores que consiguen penetrar y llegar son los azules y violetas, con longitudes de onda más cortas. Por esto, los corales tipo LPS se han especializado a lo largo de su evolución en aprovechar al máximo la luz azul, mientras que no están acostumbrados a un exceso de luz roja, puesto que este color se disipa por completo a los 10 m de profundidad en la columna de agua.

Por otro lado, corales duros tipo SPS como Acroporas y Porites, que crecen cerca de la superficie del agua y están muy expuestas a la intensa radiación solar, tienen mecanismos que les ayudan a resistir y aprovechar al máximo la luz roja que les llega, además de la azul. Por este motivo, cuando mantenemos un acuario de arrecife, mixto con corales LPS y SPS la combinación ideal de luz resulta entre mucha cantidad de luz azul, que van a aprovechar todos los corales, y muy poca cantidad de luz blanca, que contiene en su espectro la luz roja. La luz blanca tiene que estar en cantidades pequeñas dado que, a parte de que puede dañarnos a los corales menos adaptados a este tipo de luz, recordamos que las algas, al igual que las zooxantelas también son organismos fotosintéticos y aprovechan de igual forma la luz azul y roja, por lo que ese exceso de luz roja las favorecería, haciendo que proliferaran en nuestro acuario.

Sin embargo, es contraproducente eliminar por completo la luz blanca, pues resulta que nuestros ojos perciben mucho mejor la luz blanca que la luz azul (concretamente percibimos ¡26 veces mejor la luz verde, que está contenida dentro de la blanca, que la azul!), por lo que este tipo de luz la debemos aportar en cantidades suficientes para favorecer a ciertos corales más adaptados a este tipo de luz, como Acroporas, y además para ver nuestro acuario bonito y percibir los colores de forma más eficiente.

Una de las lámparas que funcionan de maravilla a la hora de potenciar los colores y el crecimiento de nuestros corales son las lámparas marinas Coral Led, que proporcionan una gran cantidad de luz azul que es la que van a aprovechar todo tipo de corales fotosintéticos, y además proporcionan la cantidad justa de luz blanca que benefician a otros tipos de corales y mejoran el aspecto de nuestro acuario. La gran proporción de esta luz azul frente a la poca cantidad de luz blanca, también tiene la ventaja de inhibir y frenar la aparición de indeseables algas.

Hay ciertos acuarios que traen la iluminación de serie especializada también en mantener acuarios de arrecife. Por ejemplo, los acuarios de la serie AquaLed cuentan con iluminación mediante tiras leds especiales para potenciar el crecimiento de los corales. Cuenta con dos tiras de luz azul, con la particularidad de que cada una de las tiras tiene doble bombilla led por cada hilera, lo que supone un aumento muy grande en la cantidad de luz azul. Además, cuenta con una tira led de luz blanca, con otra particularidad, y es que tienen tres bombillas de luz violeta y otras tres bombillas de luz ultravioleta. Estas luces no las aprovechan las zooxantelas para realizar la fotosíntesis, pero potencian ciertos colores en los corales, ya que activan ciertas proteínas fluorescentes que absorben esta luz de alta energía (que son las de longitudes de onda más cortas) y emiten una parte de esa energía en forma de luz fluorescente con menor energía, de ondas más largas tales como la roja, naranja o amarilla, disminuyendo de esa forma la energía lumínica disponible para la fotosíntesis y la producción excesiva de oxígeno, que puede provocar un estrés oxidativo en el coral. De hecho, a modo de ejemplo, el color púrpura de algunos corales se produce como efecto de la mezcla de pigmentos fluorescentes azules y rojos, generados por dos tipos distintos de proteínas fluorescentes, que se ven activadas por este tipo de luz violeta y ultravioleta.

Todo esto nos ayuda mucho a comprender cómo y por qué los distintos colores y fluorescencias se manifiestan en los corales, así que podemos entender qué condiciones del acuario nos ayudan a que estos pigmentos se expresen o no, recordando que la mayoría de estos pigmentos – cromoproteínas y proteínas fluorescentes – son “temporales” porque los genes que los regulan, se activan o desactivan, de acuerdo con las condiciones ambientales.

Como conclusión se puede decir la luz azul es la más importante para el crecimiento y la intensificación de los colores de los corales, y en mucho menor medida la luz violeta. Los corales apenas usan la luz UV para la fotosíntesis, pero se defienden de los daños que la misma pueda generarles emitiendo fluorescencias. Y aunque algunos la pueden llegar a aprovechar y están adaptados a ella, la luz roja es desaconsejable para la mayoría de los corales.