Doce peces marinos que son únicos

Como toda afición, la acuariofilia tiene un punto de coleccionismo. En cierto modo, el aficionado pretende tener en su instalación una colección privada de seres vivos, y en muchas ocasiones esa colección se rige por criterios concretos. Unas veces es intentar reproducir la comunidad de especies que viven en un ecosistema determinado. Otras veces es simplemente las que son compatibles entre sí y se adecuan a la instalación. Con mayor frecuencia es una simple cuestión estética, de gusto personal.

Hace un tiempo redacté un listado, una colección de peces en la que el criterio es que fueran únicos, pero no únicos por el patrón de coloración o por la forma de nadar, no. Únicos porque fueran la única especie de su género, literalmente. Me explico. Cada especie tiene asignado un nombre científico binominal: un nombre genérico seguido de uno específico. Así, cada especie se denomina igual en todo el mundo y en cualquier idioma, a diferencia de los nombres comunes, que varían según la zona geográfica y la lengua local. La Taxonomía, que se ocupa da la clasificación de los seres vivos, se caracteriza por ser sistemática y jerárquica o lo que es lo mismo: agrupa a los seres vivos a partir de su historia evolutiva en grupos emparentados que se van subordinando unos a otros. Estos grupos se denominan taxones, y el taxón básico funcional es la especie. Las especies similares se agrupan en géneros; los géneros emparentados en familias, estas en órdenes y así sucesivamente. A veces sucede que la especie es tan singular que no tiene otras con la que agruparse y, en consecuencia, es la única especie de su género.

Al leer la lista me di cuenta que contenía tanto especies aconsejables para principiantes como otras que sencillamente no debemos intentar mantener nunca, aunque se oferten en el comercio. Por si alguien tiene la misma idea, y con el fin de ahorrarle trabajo y posibles decisiones erróneas, decidí hablar de todas; sí, de las que no debemos adquirir también, y si cabe aún más que de las especies de fácil mantenimiento. Informarse es el primer paso para intentar hacerlas cosas bien. No demos escusas a los que intentan encadenar acuariofilia con maltrato animal o extinción de especies. El que adquiere un pez, además de estar preparado para su mantenimiento adecuado y no comprar especies que no podrá mantener vivas por mucho tiempo, debe ajustarse siempre a la legislación vigente e intentar con sus decisiones fomentar una acuariofilia sostenible, al menos esa es mi opinión. Si son peces que no se adaptan a la cautividad y sus poblaciones naturales están comprometidas, ¿qué sentido tiene su compra por un particular?

Hay muchas más, por supuesto, pero a continuación comento doce especies de peces con esta característica de ser únicas en su género. Por obvios motivos de espacio, de cada especie daré apenas una pincelada; para ampliar información se puede recurrir a la bibliografía adjunta.

1. Premnas biaculeatus

 (Bloch, 1790). Pez payaso espinoso

Familia: Pomacentridae

Subfamilia: Amphiprioninae.

Origen: Índico y Pacífico Occidental. Asociada a arrecife.

Talla máxima: 17 cm. Pero habitualmente no superior a 13 cm.

Todas las especies de peces payaso pertenecen al género Amphiprion excepto esta; no cabe duda que es única. En algunos textos se menciona otra especie del género, Premnas epigrammata, pero actualmente no es reconocida por la comunidad científica en general.

Su característica anatómica más singular es su evidente espina preopercular, que origina su nombre común.  Es muy frecuente en el comercio ornamental. Presenta cierta diferenciación cromática y de tamaño según sexo: los machos son más pequeños y rojo intenso. Las hembras más grandes y de tonos entre castaño y negros.

Muy fácil de mantener y alimentar en acuarios de 200 litros o más, con una esperanza de vida de 7-10 años (Piednoir, C. et al., 2007). El único problema es su marcado carácter territorial e incluso agresivo, que condiciona mucho la elección de compañeros de urna. Criado en cautividad, se comercializan ejemplares de criadero incluso con variedades cromáticas e híbridos con el pez payaso común (Amphiprion ocellaris Cuvier, 1830).

En la web (http://www.orafarm.com/products/fish/clownfish/) y el blog (http://www.orafarm.com/blog/2017/03/17/goldxlightnings/) de la firma Oceans, Reefs & Aquariums (ORA®), especializada en acuariofilia marina, podemos encontrar información interesante sobre esto. Como todos los peces payaso puede mantenerse sin o con anémona, siendo en este caso la anémona burbuja, Entacmaea quadricolor, la elección óptima (Fautin & Allen, 1992).

2. Exallias brevis

(Kner, 1868). Blenio leopardo

Familia: Blenniidae.

Origen: Indo-Pacifico, incluido el Mar Rojo.

Talla máxima: 14,5 cm.

Una especie única, y un caso único entre los blenios, por lo menos entre los habituales en acuariofilia.

Esta familia se considera adecuada para urnas de arrecife, pero esta especie no lo es: se ha comprobado (Myers, 1991) que se alimenta de pólipos de corales duros de pólipo corto (SPS) como Acropora, Pocillopora, Seriatopora, Porites o Millepora.

En acuario es recomendable ofrecer una dieta variada con componentes vegetales y cárnicos. Su dificultad de mantenimiento en acuario puede calificarse de media y requiere urnas de mínimo 200 litros con tapa o tirante perimetral ancho para prevenir saltos.

Ha sido evaluada por la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza www.iucn.org) para la Lista Roja de Especies Amenazadas, pero fue considerada una especie de preocupación menor (LC, por el termino original inglés Least Concern).

Según la IUCN (Williams, 2014) sus amenazas son la destrucción y alteración de su hábitat coralino.

3. Gymnomuraena zebra

(Shaw, 1797). Morena cebra

Familia: Muraenidae.

Origen: Indo-Pacifico, incluido el Mar Rojo.

Talla máxima: 150 cm, pero la longitud más habitual se sitúa en 50 cm (Sommer et al., 1996)

Una de las mejores opciones para mantener una morena en acuarios particulares, siempre teniendo en cuenta que necesitan urnas voluminosas, no inferiores a 400-500 litros, con un potente sistema de filtración.

De hábitos nocturnos, se adapta razonablemente bien a la cautividad y se alimenta principalmente de crustáceos, moluscos y erizos de mar, lo que debe tenerse en cuenta si se pretende mantener conjuntamente con invertebrados. Aunque es pacífica, para ser una morena, tampoco es aconsejable que comparta acuario con peces pequeños.

Como todas las morenas es capaz de morder, pero no puede calificarse de peligrosa en este aspecto. Posiblemente es hermafrodita protándrica: los machos pueden convertirse en hembras.

4. Rhinomuraena quaesita

Garman, 1888. Morena cinta

Familia: Muraenidae.

Origen: Indo-Pacifico.

Talla máxima: 130 cm.

El caso contrario al anterior. Su alto índice de mortalidad en cautividad debería ser suficiente motivo para renunciar a su mantenimiento en acuarios particulares, a pesar de lo espectacular de su coloración, que varía según sexo y edad.

En general: los juveniles son básicamente negros; los machos más azulados con la aleta dorsal amarilla más marcada y las hembras amarillas con zonas de otras tonalidades (Kuiter & Tonozuka, 2001). Es una especie piscívora que en acuario prácticamente hay que alimentar con pequeños peces vivos, pues tarda demasiado tiempo en aceptar otro tipo de comida.

Esto, combinado con el alto estrés que suele desarrollar durante la fase de aclimatación y su facilidad para escaparse de la urna, hace que demasiados ejemplares acaben muriendo. Expertos como Fenner (http://www.wetwebmedia.com/morays.htm)  hablan de que el 99% no viven más de un mes en acuario. Una morena que no debemos adquirir nunca. Ha sido evaluada por la IUCN (McCosker, 2010) como especie de preocupación menor (LC) y, aunque menciona su pesca con cianuro en Indonesia para comercio ornamental, la califica de amenaza localizada y no significativa para la población mundial.

5. Paracanthurus hepatus

Linnaeus, 1766). Pez cirujano azul

Familia: Acanthuridae.

Origen: Indo-Pacifico.

Talla máxima: 31 cm, mucho menor en acuario, sobre 10-15 cm (Mills, 1993).

Especie muy popular entre el público general, quizás excesivamente, por el personaje de las películas de dibujos animados. Se ha especulado con que esta fama podría desencadenar un gran aumento en su demanda como pez de acuario, así sucedió con el pez payaso, el otro protagonista de las películas; pero mientras éste se cría en cautividad, el pez cirujano no, lo que en teoría podría llegar a poner en peligro su supervivencia como especie al incrementar las capturas.

Parece que afortunadamente no ha sido así, pero sin duda merece la pena actualizar el estudio del caso. La IUCN (McIlwain et al. 2012), valoró su estado de conservación como de preocupación menor (LC) y no encontró disminución de la población debido a pesca ornamental, pero eso fue antes de la segunda película, estrenada en 2016. Se aclimata razonablemente bien a la cautividad, pero no es adecuada para principiantes. Requiere urnas de mínimo 200 litros, estabilizadas y con abundante roca donde pueda esconderse y complementar, durante la aclimatación, su alimentación herbívora de modo natural con las algas que crecen en ella. Como es  sensible a la presencia de cobre en el agua y propensa a contraer enfermedades cutáneas, como punto o terciopelo, hay que tener mucho cuidado con la dosificación en los tratamientos.

Adecuada para urnas de arrecife, si no se pretende tener macroalgas. Como pez cirujano que es, cuenta con espinas en la base de su aleta caudal que pueden herir durante su manipulación; pero además en esta especie se ha comprobado que están asociadas a glándulas de veneno (Smith & Wheeler, 2006). Aunque su toxicidad es muy baja, hace que las heridas resulten más dolorosas y problemáticas de lo que podría esperarse por su tamaño. Es necesario protegerse las manos adecuadamente, también en la limpieza del acuario.

6. Pterapogon kauderni

Koumans, 1933. El cardenal dálmata o de Banggai

Familia:  Apogonidae.

Origen: restringida al archipiélago Banggai, Indonesia (Pacífico Occidental).

Talla máxima: 8,6 cm.

Se ha convertido en poco más de dos décadas en una especie emblemática en acuariofilia marina por varios motivos. Por un lado es una de las pocas que puede criarse en acuario, incluso por particulares. Por otro, es ideal para convivir con invertebrados, de hecho se asocia típicamente con erizos diadema, aunque también con estrellas de mar, anémonas y corales. Y también porque la gran demanda generada ha llegado a convertirse en amenaza evidente por sobrepesca para su supervivencia (Allen, 2000).

La IUCN (Allen & Donaldson, 2007) la valora como en peligro (EN) en su Lista de Roja, después de que varias subpoblaciones disminuyeran drásticamente por pesquería ornamental entre 2001 y 2004. Además de las amenazas por alteración de hábitat, ha sido sobreexplotada por el comercio ornamental desde su redescubrimiento en 1994. Su facilidad para ser criada en cautividad, se logró pocos años después de su comercialización, debe ser la solución al problema aunque menos rápido de lo que algunos esperaban.

Por lo menos hasta 2006 (Allen & Donaldson, 2007)  la mayoría de los especímenes de acuario eran todavía capturados. Parece evidente que en esta última década se ha incrementado mucho la proporción de ejemplares de criadero. El aficionado tiene ante sí una oportunidad inmejorable de decantarse en favor de una acuariofilia sostenible: eligiendo peces criados en cautividad. El establecimiento de certificación MAC y cuotas de captura serían también necesarios. Actualmente no está protegida por el convenio CITES, a pesar de que se intentó su inclusión en el Apéndice II (Moore & Ndobe, 2007).

7. Cromileptes altivelis

(Valenciennes, 1828) Mero pantera o Lola

Familia: Serranidae.

Origen: Pacífico Occidental.

Talla máxima: 70 cm.

Para mí, el claro ejemplo de pez demasiado grande para aficionados particulares. El acuario de cada uno cubica lo que cubica y los peces no van a parar de crecer por no tener espacio.

Ese bulo que circuló en círculos acuariófilos en el siglo pasado, que los peces crecían dependiendo del volumen del acuario en que estaban, es falso aunque se basa en que obviamente un pez en malas condiciones de mantenimiento, como por ejemplo un acuario demasiado pequeño, no alcanza su talla máxima. A pesar de que este mero se adapta bien a la cautividad, y se ofrecen juveniles con cierta frecuencia en el comercio minorista, no recomiendo en absoluto su adquisición a particulares: se llegará seguro a un problema de espacio, ¿y qué hacer entonces con el pez? Además, desde 2007 por la UICN (Sadovy et al., 2008) considera que su estado de conservación es vulnerable (VU), es decir que presenta una alta probabilidad de pasar a peligro de extinción, con el comercio de ejemplares vivos como una de sus amenazas.

Eso sí, hay que puntualizar que la inmensa mayoría de los ejemplares colectados no acaban en un acuario, sino en el mercado de pescado vivo de arrecife para consumo humano, el denominado LRFFT (Live Reef Food Fish Trade). Además, el mercado ornamental también se nutre de programas de cría de acuicultura en Indonesia, como confirma el informe de la IUCN. Aun así, es mejor disfrutar de esta especie en acuarios públicos.

8. Odonus niger

(Rüppell, 1836). Pez ballesta azul o negro

Familia: Balistidae.

Origen: Indo-Pacifico, incluyendo Mar Rojo.

Talla máxima: 30-50 cm.

En pesquería tiene más valor como ornamental que para consumo humano. Muy popular en acuariofilia, especialmente en el siglo pasado cuando la tecnología tenía menor desarrollo y era más crítico obtener peces muy resistentes en cautividad. Esta especie sin duda lo es; pero su mantenimiento en acuario presenta algunos inconvenientes. La combinación de carácter agresivo, tamaño y dureza de su dentadura hace que pueda infligir mucho daño a compañeros de acuario de tamaño claramente inferior al suyo, incluso acabar con ellos. Con peces de igual talla no suele mostrarse tan beligerante. Tampoco puede mezclarse con invertebrados. Es un claro candidato a urna, específica o solamente con peces grandes y resistentes, de 300 litros en adelante con mucha roca donde refugiarse.

9. Chaetodermis penicilligerus

 (Cuvier, 1816). El pez lija de borlas

Familia: Lutjanidae.

Origen: Pacífico Occidental.

Talla máxima: 50-60 cm.                                                              No alcanzable en acuario.

A pesar de que aparece en el mercado minorista, está únicamente recomendada a acuarios públicos o expertos con grandes instalaciones a partir de 500 litros. Incluso hay textos modernos que recomiendan hasta 1000 litros (Lougher, 2007). Otra especie problemática en el tema del espacio pues tiene un crecimiento rápido.

Los adultos son mucho más pacíficos que los juveniles, pero aun así se debe elegir muy bien los compañeros de acuario: si son más pequeños corren el riesgo de ser devorados, pero también es habitual que sufra mordiscos en los largos filamentos de sus  aletas dorsal y anal. Por tamaño y dieta (que incluye peces, crustáceos y moluscos) no es adecuado para urnas de arrecife. Buen comedor en cautividad una vez superada la aclimatación, puede resultar necesario ofrecer peces vivos durante esta fase. Muy recientemente la IUCN (Russell et al., 2016) ha valorado su estado de conservación como de preocupación menor (LC) con la sobrepesca como amenaza; mencionando en el caso de juveniles la pesca ornamental.

10. Symphorichthys spilurus

(Günther, 1874). Pargo o pez pirata

Familia: Lutjanidae.

Origen: Pacífico Occidental.

Talla máxima: 50-60 cm. No alcanzable en acuario.

A pesar de que aparece en el mercado minorista, está únicamente recomendada a acuarios públicos o expertos con grandes instalaciones a partir de 500 litros. Incluso hay textos modernos que recomiendan hasta 1000 litros (Lougher, 2007). Otra especie problemática en el tema del espacio pues tiene un crecimiento rápido.

Los adultos son mucho más pacíficos que los juveniles, pero aun así se debe elegir muy bien los compañeros de acuario: si son más pequeños corren el riesgo de ser devorados, pero también es habitual que sufra mordiscos en los largos filamentos de sus  aletas dorsal y anal. Por tamaño y dieta (que incluye peces, crustáceos y moluscos) no es adecuado para urnas de arrecife. Buen comedor en cautividad una vez superada la aclimatación, puede resultar necesario ofrecer peces vivos durante esta fase. Muy recientemente la IUCN (Russell et al., 2016) ha valorado su estado de conservación como de preocupación menor (LC) con la sobrepesca como amenaza; mencionando en el caso de juveniles la pesca ornamental.

11. Pygoplites diacanthus

(Boddaert, 1772). Pez ángel marino real

Familia: Pomacanthidae.

Origen: Indo-Pacifico, incluido el Mar Rojo.

Talla máxima: 25 cm.

Es la única especie de su género, pero puede que no para siempre. Según el ictiólogo R. Pyle, las poblaciones del Pacífico e Índico podrían ser consideradas especies distintas en base a diferencias cromáticas y genéticas. La IUCN (Pyle et al., 2010) valora su situación de preocupación menor (LC), pero cita la pesca ornamental como amenaza importante.

Es un cotizado pez de acuario, que se exporta principalmente desde Filipinas, Singapur y Sri Lanka. Es muy difícil de mantener en cautividad por tiempo prolongado. Desde hace tiempo (Steene, 1978) se sabe que demasiados ejemplares no sobreviven más de seis meses debido al estrés y su alimentación tan especializada a base de esponjas y tunicados. Este dato sigue siendo cierto en instalaciones particulares; pero actualmente acuarios públicos e incluso particulares expertos (conozco personalmente alguno) logran porcentajes de supervivencia más que aceptables en urnas de arrecife voluminosas (mínimo 500 litros). Lo que podría verse como una contradicción, los peces ángel marinos están desaconsejados en este tipo de urnas, está resultando la solución para su correcto mantenimiento por calidad del agua y, especialmente, la cantidad de organismos bentónicos sésiles generados sobre roca viva que permiten se alimente correctamente durante la aclimatación (Bello & Garvía, 2011).

El precio, asumible, es un picoteo sobre corales blandos y LPS y especialmente Zoanthus y Parazoanthus. Otro factor crítico es la procedencia geográfica de cada ejemplar, sin duda debido a las diferentes técnicas de pesca practicadas en cada zona. Según Fenner (http://www.wetwebmedia.com/marine/fishes/angels/pygoplites/index.htm) los procedentes del Mar Rojo cuentan con más posibilidades de adaptarse y los de Filipinas e Indonesia no sobreviven prácticamente nunca.

12. Zanclus cornutus

(Linnaeus, 1758). Ídolo moruno

Familia: Zanclidae.

Origen: Indo-Pacifico.

Talla máxima: 23 cm.

Esta especie no sólo es la única de su género, también lo es de su familia. Aún puede encontrarse en guías antiguas con el sinónimo no válido juvenil de Zanclus canesces.

A pesar de tener índices de mortalidad demasiados altos en acuarios particulares (Myers, 1991), es un pez con gran tradición en acuariofilia que, en mi opinión se ofrece con demasiada frecuencia y de modo inconsciente en el comercio minorista.

Sólo en grandes urnas maduras provistas de abundante roca viva y poblaciones estables de algas su probabilidad de supervivencia es aceptable. En otras condiciones, su dieta tan específica a base de esponjas y pequeños organismos incrustantes suele ser una barrera insalvable para su adaptación a la cautividad.

Por lo tanto, adecuada únicamente para acuarios públicos o expertos con grandes instalaciones. Al menos en Alemania su comercio ha llegado a estar restringido. A pesar de estar evaluado recientemente por la IUCN (Carpenter et al., 2016) se considera en situación de preocupación menor (LC) sin grandes amenazas conocidas.

 


 

Referencias bibliográficas

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