Corales Plato, familia Fungiidae

Unos corales muy llamativos, con unas características muy especiales y con un “comportamiento“ muy peculiar; así podríamos definir a los corales de la familia Fungiidae. Se trata de corales duros con forma de disco que viven en el fondo sobre el sustrato preferiblemente arenoso. Estos organismos, pese a ser corales son capaces de moverse, se ha observado que la mayoría de los corales de esta familia, pueden desplazarse hasta 30 cm al día para encontrar un lugar idóneo según sus propias necesidades, incluso pueden ponerse del derecho si por accidente se dan la vuelta.

La mayoría de estos corales tienen forma circular, pero se pueden encontrar algunos con forma ovalada o irregular y por otra parte pueden tener un perfil cóncavo o convexo.

Los Fungiidae son unos corales increíbles y pueden encontrarse en una gran variedad de colores, aunque predominan el naranja, verde y violeta, dando un atractivo extra a la zona baja del acuario. En esta familia podemos encontrar diferentes géneros que comúnmente se han conocido como Fungia, pero con el avance de la ciencia y la aparición de técnicas filogenéticas, se han podido diferenciar distintos géneros como Cycloseris, Halomitra Fungia, Heliofungia, etc.

Los corales pertenecientes a la familia Fungiidae, poseen distintos requerimientos, especialmente, hablando desde el punto de vista de parámetros del agua e iluminación. Pero generalmente son relativamente sencillos de mantener, simplemente debemos mantener una buena iluminación con gran cantidad de luz de espectro azul, puesto que viven sobre el fondo marino y estas longitudes de onda son las que más capacidad de penetración poseen. No importa qué tipo de sustrato tengan debajo, pero es muy importante cerciorarse que al colocarlas no se les quede ni una pequeña burbuja debajo de ellas porque pueden morir en un corto plazo de tiempo. Para protegerse y alimentarse pueden extender sus tentáculos y excretar un mucus muy denso que contiene toxinas que pueden dañar a otros corales que no sean de esta familia, por lo que, su posicionamiento es un factor que debemos tener en cuenta.

En el medio natural podemos encontrar a los integrantes de esta familia por todo el Indo-Pacífico incluyendo el mar Rojo, en las zonas llanas del interior de las lagunas de los arrecifes.

Descripción de la familia Fungiidae

Los miembros de esta familia son organismos de un solo pólipo que viven libremente con capacidad de movimiento. Pueden moverse llenando sus tejidos de agua y utilizando las corrientes con este fin, además pueden “reptar” moviendo los flancos del tejido que rodea su esqueleto. Estos corales poseen una o varias bocas (dependiendo del género y la especie) muy grande con forma alargada.

Todas las especies de coral de esta familia poseen tentáculos, algunas los extienden durante la noche y otras los mantienen abiertos durante el día. Con estos tentáculos capturan pequeñas partículas en suspensión (materia orgánica y plancton) e incluso se han observado alimentándose de medusas u otros organismos. Los corales de la familia Fungiidae, como la mayoría de corales son fotosintéticos y sus colores vivaces, se deben a las cromoproteínas que generan sus zooxantelas.

Alimentación de Fungiidae

Estos corales, del mismo modo que otros LPS (Coral de Pólipo Largo), poseen diferentes técnicas de alimentación. La principal como la mayoría de corales es mediante la relación simbiótica que posee con sus zooxantelas, las cuales proporcionan la mayoría de los nutrientes que necesitan. Pero, también capturan diversos organismos planctónicos y partículas orgánicas que flotan libremente en la columna de agua, e incluso pueden absorber materia orgánica disuelta. Gracias a estas características, se pueden considerar fáciles de mantener, puesto que pueden ser alimentados a diario, aunque personalmente, si poseemos una buena iluminación, prefiero alimentarlos 2 ó 3 veces por semana, de este modo se favorecerá la fotosíntesis en vez de la alimentación exógena, lo que mejorará su coloración.

Es muy curioso ver el comportamiento de algunos de estos “discos”, si debido al movimiento del agua o por culpa de otros organismos como algunas especies de peces (gobios principalmente) les cae arena en su cuerpo, la detectan como un cuerpo extraño y crean unos movimientos con sus estrías y tentáculos que les ayuda a desplazarlas hacia los bordes. Pero si en vez de arena se tratan de partículas orgánicas los movimientos son en sentido contrario y las acercan hacia su boca, para posteriormente ingerirlas. Este curioso mecanismo podemos utilizarlo para alimentarlos con diferentes productos comerciales que simulan estas pequeñas partículas, o incluso se les puede proporcionar pequeños trozos de pescado o marisco (siempre que quepan en su boca) que tragaran si ningún compromiso.

Mantenimiento en el acuario

Del mismo modo que se recomienda para el resto de acuarios con corales deberemos hacer cambios de agua equivalentes al 20% del volumen total del acuario de forma mensual (ya sea de forma semanal o quincenal), de este modo aportaremos los elementos necesarios al acuario, sin tener que gastar dinero extra en aditivos. Pero si nuestro acuario posee una gran cantidad de corales duros ya sean SPS o LPS, deberemos aditar ciertos productos para mantener niveles óptimos de ciertos elementos, como calcio y magnesio. A continuación podréis ver niveles óptimos de distintos parámetros para estos corales:

Alcalinidad (KH), los niveles ideales están alrededor de 9.

Calcio, el nivel de calcio debe estar entre 400 y 450 ppm.

Magnesio, este elemento es muy importante y debemos mantenerlo entre 1200 y 1350 ppm.

Respecto a los nitratos y fosfatos, existe una gran controversia, la mayoría de la gente asegura que ambos son perjudiciales para todos los corales. Pero con mi amplia experiencia personal, he tenido y tengo acuarios con ambos niveles elevados y mantengo distintas especies de corales tanto blandos como duros, entre ellos Fungia y Halomitra. Únicamente debemos tener cuidado con el crecimiento de algas, que pueden ahogar a nuestros corales.

Características del acuario

Los corales de la familia Fungiidae, necesitan un acuario con una zona de sustrato abierta para poder mantenerlos sobre el fondo, además debemos proporcionar una circulación moderada, que les permita atrapar materia orgánica como plancton, heces del resto de inquilinos (peces y crustáceos principalmente) y restos de alimento no ingeridos. Respecto a la iluminación necesaria, debe ser de moderada a fuerte con mayor cantidad de color azul. Como ya comenté anteriormente debemos posicionarla sobre el sustrato del acuario y teniendo en cuenta que no existen otros corales cerca que no sean de esta familia, ya que pueden ser atacados en la continua guerra química que se produce en nuestro pequeño arrecife artificial.

Reproducción

Aunque es difícil observar la reproducción en acuarios, se han observado algunos ejemplares generar nuevos pólipos de forma natural. El proceso que siguen es el siguiente; el pólipo a partir de un determinado tamaño comienza a generar un pequeño pólipo en el flanco del “disco”, que con el tiempo se desprenderá y formará un nuevo individuo. También es posible, generar nuevos pólipos por fraccionamiento. En la naturaleza esto suele ocurrir tras fuertes tormentas, momento en que los pólipos se rompen y pueden generar nuevos organismos. En cautividad debemos destacar que la supervivencia al hacer esquejes de la familia Fungiidae no es muy buena, pero si alguien está interesado en intentarlo, debe realizar con una herramienta eléctrica (pequeño torno) un corte por el centro del disco (preferentemente), y siempre dejando mitad de la boca en ambos trozos, o una boca en cada trozo en el caso de

especies con más de una. Personalmente yo recomiendo, tras realizar el corte dar un baño con Yodo (Coral Dip o Lugol) y/o Cloramfenicol (a una concentración de 80mg/L de agua durante 4horas). De este modo evitaremos o minimizaremos las posibilidades de infección durante el procedimiento de cicatrización.

Para finalizar este artículo debo resaltar la gran belleza de estos simples corales, que bajo una iluminación adecuada pueden desplegar una amplia gama de vivos colores que harán del fondo de nuestro acuario un lugar especial, pudiendo observar su movimiento y curiosos hábitos alimenticios generando mucosa y moviendo los alimentos cual cinta transportadora. Así que os animo a todos los que dispongan de acuarios con las características mencionadas anteriormente a mantener algún ejemplar de ésta familia en vuestros pequeños trocitos de arrecife.

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