Cómo cambiar el sustrato de tu acuario marino

Si mantienes sustrato en tu acuario marino sabrás lo que cuesta a veces mantenerlo limpio e inmaculado. Es una tarea que requiere mimo y dedicación muy frecuente y por ello suele ser una de las cosas que más suelen descuidarse en los acuarios. Ya sea porque no se realiza un mantenimiento periódico y este se llena de algas y suciedad a un nivel casi irreparable, o porque con el paso del tiempo sus granos se van deshaciendo y perdiendo la granulometría que tenía al principio, muchas veces se hace necesario su cambio por un sustrato nuevo.

En este artículo explicamos un método para llevar a cabo un reemplazo del sustrato en el acuario marino de forma segura y satisfactoria.

CONSIDERACIONES

Debemos saber que cualquier cambio que hagamos en nuestro acuario puede generar cambios en sus condiciones de equilibrio y parámetros y además el grado de variación de ese estado dependerá de la magnitud del cambio. De este modo, no será lo mismo cambiar una pequeña porción de sustrato en un rincón de nuestro acuario que cambiar todo el sustrato completo de este, por lo que debemos ser conscientes de qué podría pasarle a nuestro acuario dependiendo del tipo de cambio que queramos hacer, y estar prevenidos.

Algo a tener en cuenta es que cualquier cambio que hagamos en el acuario y que implique manipulación en el interior de él, debemos hacerlo con todos los dispositivos desconectados. Además, el mantener las luces del acuario apagadas durante estos procesos también ayuda a reducir un poco el estrés que puedan sufrir los organismos del acuario.

Lo último a tener en cuenta antes de aventurarnos a realizar un cambio es: Es de vital importancia planificar previamente el cambio con el fin de evitar imprevistos que pongan en peligro el proceso y con el objetivo de minimizar los riesgos que este puede conllevar.

PROCESO DE SUSTITUCIÓN DE SUSTRATO

Si queremos cambiar el sustrato (porque el que tenemos es demasiado viejo y ha perdido su granulometría, porque tenemos plaga de cianobacterias o algas, porque queremos cambiar de material, o por lo que sea), los pasos a seguir propuestos son los siguientes:

1º Decidir qué hacer con los habitantes del acuario:

Si el cambio de sustrato no supone mayor complicación, podemos hacerlo con los peces en el interior del acuario, ya que siempre hay que valorar si someterlos al estrés de captura será mejor que someterlos al proceso del propio cambio. Muchas veces cuando el cambio es tan mínimo, es mejor dejar a los peces tal como están, siempre que se realice de forma cuidadosa y con todas las precauciones.

2º Preparar previamente el nuevo sustrato:

En uno o varios cubos deberemos verter el nuevo sustrato y lavarlo concienzudamente, hasta que el agua de lavado salga transparente. Dependiendo del tipo de sustrato esto podrá llevar más o menos tiempo, pues puede que contenga más o menos polvo.

Debemos saber que en el sustrato de nuestro acuario se asienta parte de colonia bacteriana del “filtro biológico”, y al introducir sustrato nuevo este viene completamente “limpio” y libre de esas bacterias beneficiosas. Si se desea se puede “madurar” un poco el sustrato nuevo dejándolo en remojo durante unos días con agua sacada del acuario, proporcionándole un mínimo de aireación y añadiendo algún producto de bacterias nitrificantes que poco a poco puedan ir colonizando dicho sustrato. Este paso, sin embargo, no es completamente necesario pues poner un sustrato nuevo y completamente limpio no supondrá mayor problema, si tenemos una buena filtración biológica en el resto del acuario y mantenemos una buena vigilancia de los parámetros de agua tras este cambio.

3º Retirar el sustrato antiguo:

Con el nuevo sustrato ya completamente listo nos dispondremos a retirar el antiguo. La forma más sencilla y segura es sifonar la arena con una manguera de diámetro lo suficientemente grande para poder aspirar la mayor cantidad lo más rápido posible. Si tenemos invertebrados filtradores que habiten en la zona del sustrato debemos tener cuidado de no dañarlos ni aspirarlos con la manguera. Cuando se retira el sustrato es normal que sobre el cristal del fondo se quede materia orgánica pegada, en esos casos debemos incidir en sifonarla bien antes de colocar el nuevo sustrato, para así retirar toda fuente de suciedad y que no quede peligrosamente enterrada tras la colocación del nuevo material.

En cualquier caso, lo que nunca deberíamos hacer es retirar el sustrato utilizando recipientes como vasos, palas o similares, pues esto en el proceso removería mucha arena liberando a la columna de agua todos los desechos que se encuentren enterrados en ella y poniendo en peligro la calidad del agua del acuario y la integridad de sus habitantes.

4º Colocar nuevo sustrato:

En esta parte “cada maestrillo tiene su librillo” y cada quien tiene su propio método. Si el sustrato es fino, previamente con el equipamiento del acuario apagado, podemos ir introduciéndolo hacia el fondo del acuario ayudándonos de una manguera gruesa y un embudo que nos ayude a llenarla de sustrato, para que vaya cayendo poco a poco hacia el fondo. Este método si la arena está húmeda (que es lo más probable si se ha lavado previamente) debe hacerse introduciendo a la vez agua por la manguera para que vaya arrastrando toda esa arena, de lo contrario quedará pegada en las paredes de la manguera y se creará un tapón. El agua a introducir en la manguera obviamente debe ser salada y puede ser agua nueva preparada (o natural) que sirva además para reemplazar la parte de agua retirada en el paso anterior de la retirada de sustrato, o si no se desea reemplazar tanto volumen de agua del acuario podemos utilizar el agua del mismo, cogiéndola con un pequeño recipiente y vertiéndola en el interior de la manguera.

Otro método, válido para todo tipo de sustrato, es ir colocándolo con cuidado en el fondo del acuario, sirviéndonos de cualquier recipiente manejable, como una pequeña jarra de cocina, un medidor de líquidos, etc. Este método suele ser el más rápido y sencillo, pero si estamos introduciendo arena debemos proceder con cuidado tras la introducción del recipiente con ella dentro, para evitar que al meterlo en el acuario lleno se disperse toda por la columna de agua y pueda depositarse sobre rocas y/o corales causándoles molestias.

5º Reestablecer el equipamiento:

Tras el cambio debemos volver a conectar todos los dispositivos, sobre todo la filtración.

Es muy probable que aun habiendo lavado concienzudamente el nuevo sustrato este suelte algo de polvo tras la introducción al acuario, dejando un aspecto blanquecino en el agua. Un método bastante útil para arreglar este pequeño problema es colocar perlón en los filtros. Si contamos con un filtro interno auxiliar podemos llenarlo de perlón y ponerlo a trabajar en el interior de la urna, únicamente como filtración mecánica para retirar todas esas partículas de polvo. Si no contamos con él, podemos poner perlón en el filtro que tengamos, siempre recordando que este material debe retirarse del filtro una vez cumplida su misión, que es retirar la turbidez generada por el polvo.

Como experiencia propia, en los múltiples montajes de acuarios realizados, siempre suelo utilizar para este cometido filtros como el Optimus, que cuentan con una buena potencia y un cartucho lo suficientemente grande para llenarlo con perlón y filtrar todas las micropartículas en suspensión, además, bastante cómodo de cambiar sin necesidad de sacarlo del agua.

6º Acondicionar el acuario tras el cambio:

Si resulta que no hemos introducido al acuario un sustrato “maduro” como se propuso en el paso 2, pero nos preocupa poder haber perdido parte de las bacterias nitrificantes por la retirada del sustrato antiguo, siempre podemos reforzar esa colonia bacteriana aditando al acuario algún producto de bacterias nitrificantes como EasyStart. Esto, al igual que como método de refuerzo tras cualquier otro proceso de mantenimiento, nos asegura la reposición de parte de las bacterias tan importantes que se hayan podido perder en el proceso.

Algo que viene especialmente bien a nuestros peces tras un proceso como este es utilizar algún acondicionador que les reduzca el estrés producido tras este cambio. Un ejemplo de producto reductor de estrés es Voogle de Easy Life, que recomiendo utilizar tanto tras la manipulación de peces, como tras la llegada de nuevos inquilinos al acuario, su transporte hacia otros acuarios o tras grandes procesos de limpieza y mantenimiento que puedan molestarlos.

7º Controlar los parámetros tras el cambio:

Aunque hayamos realizado el proceso correctamente y con toda la delicadeza del mundo, siempre es posible que con el cambio se alteren algunos parámetros de agua. Por ello, tras dicho cambio siempre es recomendable monitorizar el estado del acuario días después. Debemos prestar atención a los cambios en el pH y KH que pueda producir el nuevo sustrato e incluso vigilar la aparición de amoniaco y/o nitrito, lo cual podría significar que hemos retirado la mayor parte de la colonia bacteriana del acuario contenida en el sustrato, en cuyo caso significaría que no tenemos bien establecida la colonia bacteriana ni en nuestro filtro ni en nuestras rocas, como realmente debería ser. En ese caso la solución es ir incrementando paulatinamente la cantidad de bacterias nitrificantes en tu sistema (por ejemplo, con el uso de productos específicos para ello como EasyStart) y controlar los picos de amoniaco y nitritos para que nuestros organismos no corran peligro, por ejemplo, con cambios de agua periódicos o como apoyo con acondicionadores como Aquamaker capaces de eliminar estas sustancias del agua, hasta que se vuelva a estabilizar el sistema.

Y de esta forma, siendo cuidadosos y organizados podemos hacer un cambio de sustrato en el acuario sin morir en el intento. Debemos recordar que siempre debe primar el bienestar de los habitantes del acuario, por lo que es una tarea que, aunque parezca sencilla no debe tomarse a la ligera y no debe realizarse con prisas, siempre procurando causar el menos estrés posible a los peces que se encuentren en el interior, e intentando alterar lo menos posible el ambiente.

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