Anémona burbuja: mantenimiento y reproducción en acuarios

Las anémonas son organismos impresionantes que gozan de muy buena fama en los acuarios marinos, pero que todavía suscitan muchas cuestiones. ¿Son animales? ¿son algas? ¿qué son y cómo podemos entenderlas? Hoy hablaremos un poco sobre el mantenimiento de una de las anémonas más vistosas y comunes que puedes encontrar en un acuario marino, la anémona burbuja (Entacmaea quadricolor).

Qué son las anémonas

Las anémonas son organismos pertenecientes al reino animalia, así que sí ¡son animales! y estos curiosos animales a su vez pertenecen al filo Cnidaria, que para entenderlo mejor, es el gran grupo que engloba a todos los organismos como medusas, corales y nuestras protagonistas de hoy, anémonas. Este grupo se diferencia por tener unas características comunes como el ser organismos exclusivamente acuáticos (la mayor parte de ellos marinos), muy simples y por tener células urticantes en sus tejidos. Pero vamos al tema que nos atañe, que es la bonita anémona burbuja.

Anémona burbuja

La anémona burbuja pertenece al grupo de las llamadas “hospedantes” ya que realizan simbiosis con ciertas especies de peces payaso, que tanto nos gusta mantener en nuestros acuarios. Concretamente es la especie que más variedad de peces payaso acepta, por ejemplo, las especies que eligen esta anémona como única hospedadora son las pertenecientes a los peces payaso tomates, como los Amphiprion frenatus y A. ephippium, aunque si tenemos payasos comunes como A. percula y A. ocellaris, que son los más famosos dentro del acuario, elegirán asociarse con esta anémona si no tienen otra elección.

Además, la anémona burbuja es la que mejor se adapta a la vida en cautividad, aunque precisan de un acuario espacioso, pues en estado adulto pueden alcanzar los 30 cm de diámetro.

En la naturaleza, los peces payaso viven asociados siempre a una anémona, así que si mantenemos estos tipos de peces en nuestro acuario, será más que recomendable adquirir una de ellas. Además, observar cómo nuestros peces se van acercando poco a poco a ésta y van rozándose con sus tentáculos urticantes para establecer la simbiosis, es uno de los escenarios más peculiares que podemos presenciar en un acuario.

En este caso, la anémona le proporciona cobijo y protección al pez frente a posibles depredadores, de los cuales huye escondiéndose entre sus tentáculos urticantes. Por la otra parte, la anémona se beneficia de la presencia del pez, que la mantiene limpia al alimentarse de lo restos de comida que caen entre sus tentáculos, y le genera una buena corriente de agua con sus constantes movimientos, que la mantiene bien oxigenada.

Mantenimiento

Iluminación

Aunque son animales, las anémonas tienen la peculiaridad de ser fotosintéticas. Esto se debe a que en el interior de sus tejidos tienen algas simbiontes llamadas zooxantelas, que realizan la fotosíntesis generando azúcares y oxígeno que la anémona aprovecha en cierta parte.

Por este motivo la anémona burbuja necesita intensidades lumínicas bastante altas que satisfagan la necesidad de luz que sus zooxantelas requieren para desarrollarse correctamente. El espectro de luz que utilizan los organismos fotosintéticos para realizar la fotosíntesis es el correspondiente a los colores azul y rojo, por lo que lámparas donde prime el color azul serán ideales para mantener a esta bonita anémona en nuestro acuario. La luz roja se la podemos proporcionar con lámparas que tengan un canal de luz blanca, que como hemos explicado ya en anteriores artículos, es la luz que tiene contenidos todos los demás colores en su espectro. Pantallas como la Coral Led, cuentan con una mayor proporción de luz azul que estimula el crecimiento de los organismos fotosintéticos y aporta un mínimo de luz blanca para que los colores se vean brillantes, además de inhibir la aparición de indeseables algas.

Alimentación

Por ser fotosintéticas, como explico en el apartado de arriba, las anémonas burbuja obtienen desde el 75% al 95% de sus nutrientes mediante la fotosíntesis. Si embargo, estos animales son depredadores voraces y no hacen ascos a pequeños alimentos que podamos aportarles, como artemias, mysis, trozos de mejillón, gambas o incluso alimento en suspensión para corales, en caso de las anémonas más pequeñas. Dado que tienen una tasa de digestión que dura 2 días aproximadamente, no conviene sobrealimentarlas para evitar posibles problemas, por lo que aportarle alimento cada 2 días debería ser más que suficiente, aunque teniendo la iluminación adecuada que cumpla sus exigencias fotosintéticas, pueden estar largos periodos de tiempo sin ser alimentadas.

Corriente y zona del acuario

Esta anémona demanda corrientes fuertes que generen una buena oxigenación, que le proporcionen un potente flujo de agua que mantenga a sus tentáculos en movimiento y que evite que se deposite en ellos cualquier residuo que pueda dañarlos.

Con respecto a la zona donde colocarla, hay que tener en cuenta que la anémona tiene capacidad móvil, lo que quiere decir que se puede mover a su antojo por el acuario buscando la zona más adecuada para ella. Por esto, se recomienda que éste sea el primer organismo que metamos en el acuario, para que le dé tiempo a buscar una zona concreta y asentarse en ella. También debemos tener especial cuidado en no colocarla cerca de otros corales o invertebrados sésiles, pues es un animal bastante agresivo que no dudará en extender sus tentáculos llenos de toxinas en busca de comida, arrasando y quemando con ellos a todo organismo que se cruce en su camino.

Parámetros de agua

La anémona burbuja es bastante sensible a los niveles de amoniaco y nitritos en el agua y necesita un acuario completamente maduro y con unas condiciones de agua excelentes, lo que se puede conseguir eliminando todos los compuestos nitrogenados con un buen skimmer de proteínas y una buena rutina de cambios de agua.

Al ser una especie típica del océano Indo-Pacífico y mares tropicales, el rango de temperatura óptimo para ella es de 24 a 28°C, y aguantan rangos de salinidad con densidades de entre 1022 a 1033, aunque siempre hay que evitar cambios bruscos o fluctuaciones de estos parámetros.

Por último, se sienten cómodas y proliferan más en aguas con valores de nitrato iguales o menores a 10 ppm, aunque hemos podido observar que con una buena filtración que elimine los compuestos tóxicos asociados a estos nitratos, la anémona es capaz de vivir tranquilamente con niveles de hasta 100 ppm de este compuesto.

Reproducción

En libertad esta anémona puede reproducirse de forma sexual o asexual, según las condiciones del medio. En el acuario, sin embargo, la reproducción sexual no se ha conseguido, pues los factores ambientales que desencadenan ésta aún siguen siendo un misterio, y no podemos recrearlos. Por ello, en nuestro acuario la única forma de que se reproduzcan es de manera asexual, por medio de bipartición. En este caso, la anémona comienza a dividirse empezando por el disco oral, que irá partiéndose poco a poco de forma transversal, hasta crear dos mitades del organismo completamente individuales. En este proceso es muy importante no molestar a nuestra anémona y contener el impulso de querer separar las dos mitades nosotros mismos, pues podríamos dañarlas. Durante el proceso, el animal está debilitado y estresado por lo que no debemos molestarlo, ni ofrecerle comida, pues no la querrá. Hay que tener en cuenta que, al dividirse la anémona está “rompiendo” sus tejidos, los cuales tendrán que cicatrizar una vez finalice la separación completa, por lo que puede ser recomendable añadir al agua ciertos productos que ayuden a la cicatrización de tejidos y disminuya el estrés, como los destinados para el esquejado de corales.

Es muy importante saber que en cautividad la anémona se divide especialmente por dos razones; la primera razón atiende a causas naturales, ya que puede ser que el animal haya cumplido su ciclo reproductivo, ya tenga un amaño considerable y sea el momento de dividirse. La segunda razón es porque pueda sentirse amenazada en su entorno (bien sea porque algún otro organismo la está molestando o porque las condiciones del agua no son buenas) y esto la lleve a dividirse como estrategia de supervivencia. Por eso, si vemos a nuestra anémona en proceso de división, lejos de alegrarnos y dar por hecho que el animal se encuentra “fantástico”, primero debemos revisar su entorno para descartar posibles factores que la estén perturbando y que estén forzándola a esa división, por pura supervivencia.

Por otra parte, si ya has revisado los parámetros y otros factores y resulta que está todo en orden, enhorabuena, ya tienes dos bonitas anémonas burbuja de las que disfrutar en tu acuario.