11 peces para tu acuario marino que se crían en cautividad

Este quizás es uno de los artículos que más me complace escribir, y es que en esta revista siempre defendemos la tenencia responsable de nuestros animales marinos y promovemos la sostenibilidad dentro de la afición de la acuariofilia, por ello hoy les traemos 11 especies marinas que se crían en cautividad.

Aunque sí es verdad que la acuariofilia marina es la menos sostenible dentro del hobby general – pues aproximadamente el 90% de las especies de peces son capturados de su hábitat frente al 10% que es criado en cautividad – también es verdad que en estos últimos años ha habido una tendencia por parte de los aficionados a adquirir peces criados en cautividad. Opiniones personales a parte, la verdad es que adquirir peces de criadero presenta múltiples ventajas respecto a peces salvajes extraídos de su hábitat natural, como las siguientes:

  • La más importante, se evita que se esquilmen ciertas especies hasta la extinción.
  • Se reduce la presión pesquera de ciertas especies, que muchas veces dañan el ecosistema debido a los métodos de pesca utilizados.
  • Los peces de criadero tienen un mayor control en su proceso de cría y selección, siendo peces mucho más sanos y muchas veces resistentes.
  • Los peces de criadero suelen estar libres de parásitos, mientras que los peces salvajes no están exentos de enfermedades que hayan cogido en su hábitat natural y puedan contagiar a tu acuario.
  • Los peces de criadero suelen estar más acostumbrados al ser humano y a la manipulación, siendo menos susceptibles al estrés y a enfermedades provocadas por éste.
  • La adaptación al acuario con peces de criadero siempre será más fácil que la adaptación con peces salvajes.

Sabiendo todas las ventajas que presenta la tenencia de un pez criado en cautividad, te traemos algunas de las opciones que tienes disponibles en la actualidad:

Pterapogon kauderni

Este es un ejemplo de cómo la cría en cautividad ha salvado de la extinción a la especie y a su vez ha salvado de una catástrofe el ecosistema donde habitan de forma natural. Originario de las islas Banggai, en Indonesia, su demanda era tal que los habitantes de esas islas tenían el monopolio de la pesca y distribución de esta especie ornamental, llevándola casi a la extinción hasta el punto de que hoy en día se encuentra catalogada “en peligro” dentro de la Lista Roja de la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Además, muchas de las técnicas de pesca utilizadas eran muy dañinas para el ecosistema (por ejemplo, la pesca con cianuro o con dinamita), lo que producía un daño no sólo en la especie objetivo, sino en otras especies que compartían hábitat.

Aunque siguen existiendo ejemplares salvajes en algunos comercios, su relativa facilidad para criar en cautividad está permitiendo que hoy en día la mayoría del stock de esta especie venga de criaderos. Incluso se ha conseguido su reproducción en acuarios ornamentales de arrecife, algo digno de ver gracias a la curiosa forma de reproducción de estos peces, donde el macho es el encargado de incubar la puesta de huevos dentro de su boca.

Sin duda, el cardenal de Banggai es una muy buena opción para contribuir a la sostenibilidad dentro de la acuariofilia, y un pez excelente para mantener en un acuario de arrecife, de fácil mantenimiento y carácter pacífico.

Pseudochromis fridmani

Otro ejemplo de cómo el interés de especies ornamentales ha potenciado las técnicas de cría en cautividad es el del Pseudochromis firdmani, conocido comúnmente como Castañuela Orquídea o Perca Enana Fridmani.

Esta especie presenta un hermafroditismo protogino, lo que quiere decir que inicialmente todos los peces son hembras, convirtiéndose el ejemplar más grande y dominante en macho. Para su cría en cautividad normalmente se mantienen a estos peces en grupos formado por un macho seguido de un harén de hembras, aunque la cría se facilita mucho cuando se trabaja con parejas ya bien establecidas.

Junto al cardenal de Banggai, este bonito pez es una elección sostenible perfecta para acuarios de arrecife, gracias a su vistosidad, su facilidad de mantenimiento y su buen carácter, a diferencia de sus pendencieros compañeros Pseudochromis paccagnellae.

Acreichthys tomentosus

Este curioso y solitario pez es muy utilizado en la acuariofilia marina para erradicar ciertas plagas, como las molestas Aiptasias, de las cuales se alimenta, y es capaz de reproducirse en cautividad

Aunque no está evaluado según la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y no se sabe el impacto que ha causado la demanda de este pez en el sector de la acuariofilia en sus poblaciones naturales, se sabe que A. tomentosus, que se extiende desde África Oriental hasta las islas Fiji, está asociado a arrecifes coralinos sobre los que se reproduce, se alimenta y se cobija de depredadores, por lo que se puede suponer que debido a la creciente pérdida de arrecifes de coral en la naturaleza debido al calentamiento global, peces como éste se pueden ver amenazados por la pérdida de hábitat, lo que supone un buen aliciente para fomentar su cría en cautividad y así dejar de añadir más presión a las poblaciones naturales.

Su extraño aspecto resulta hipnótico cuando se deja llevar por la corriente en la columna de agua, imitando una hoja a la deriva, o cuando cambia de color para camuflarse con su entorno cuando se siente amenazado. Sin duda, otra alternativa sostenible ideal para un acuario de arrecife, muy pacífico con todas las especies de peces y excelente control biológico contra plagas de Aiptasias.

Hippocampus kuda

Si hay algún animal que genere cierto remordimiento y conciencia sobre la problemática de la pérdida de biodiversidad de especies ese es el caballito de mar.

Cada año en Asia se capturan toneladas de caballitos de mar para su uso en la medicina tradicional y el mercado negro. Si a esto le sumamos la demanda por parte del mercado de la acuariofilia, dado que es un animal muy popular, no es raro entender por qué todas sus especies están incluidas en las listas de “en peligro de extinción” en la IUCN.

El Caballito de mar manchado (Hippocampus kuda) es una de las especies más grandes y populares dentro de la acuariofilia, y gracias a los avances en su reproducción en cautividad se ha logrado que la cantidad de caballitos criados en cautividad que encontramos en el mercado pase de un 1% a un 95%, por lo que a día de hoy la mayor parte del mercado se sustenta de forma sostenible, con animales criados en cautividad y no pescados de su medio natural.

Synchiropus splendidus, Synchiropus picturatus, Synchiropus ocellatus y Synchiropus stellatus

Otros de los peces muy demandados en acuariofilia y que actualmente podemos encontrar de cría en cautividad son los conocidos como “dragoncillos”, sobre todo el pez mandarín S. splendidus.

Estos espectaculares peces con una librea colorida y fascinante no son los más adecuados para principiantes ni para acuarios nuevos pues son voraces depredadores de zooplancton que necesitan de mucha cantidad de roca viva y mucha microfauna bien establecida de la que se pueda alimentar.

Por experiencia puedo decir que introducir un pez de estos, salvaje, en un acuario nuevo es –aunque lo alimentemos diariamente – una sentencia de muerte, pues estos peces se pasan la mayor parte del día buscando alimento, y no les será suficiente con las 2 o 3 tomas que podamos suministrarles nosotros. Sin embargo, un pez mandarín proveniente de cría en cautividad podrá adaptarse mucho mejor a todo tipo de acuarios, pues estará más acostumbrado a aceptar comida en gránulos o en escamas, siendo menos selectivo con su dieta, y permitiéndonos mantenerlo en el acuario sin necesidad de tener una excesiva y abundante microfauna en las rocas.

No hace demasiados años estos peces estaban considerados especies complicadísimas de mantener en acuarios a nivel “aficionado”, y aunque sí es verdad que quizás no sean las especies más fáciles para aficionados principiantes, lo cierto es que el mantenimiento de estos peces cada vez puede llevarse a cabo con más garantías, sobre todo si como decimos en este artículo, los ejemplares son criados en cautividad. Y aunque es cierto que en muchos foros y páginas se puede leer que son peces que no aceptan nada bien el alimento en gránulos ni en escamas, en nuestros laboratorios de i+d de ICA precisamente, mantenemos un pez mandarín (Synchiropus splendidus) y a otro pez mandarín psicodélico (Synchiropus picturatus) perfectamente adaptados y acostumbrados a todo tipo de alimentos, y a los que suministramos alimento de gran calidad como Omega One, que presentan un tamaño impresionante y unos colores sin igual, sin nada que envidiar a ejemplares criados con alimento vivo.

Estos peces son otro gran ejemplo de cómo la cría en cautividad puede facilitarnos el mantenimiento de ciertas especies que antes parecía una tarea casi imposible en nuestros acuarios.

Cryptocentrus cinctus

Este bonito y resistente gobio también es muy común en acuarios de arrecife y también se cría en cautividad.

Lo que más llama la atención de este simpático pez es la asociación que forma en el acuario con camarones del género Alpheus, los cuales lo “adoptan” como protector y en cambio viven junto al gobio, construyéndole madrigueras y manteniéndolas limpias, curiosa amistad de la que ya y hemos hablado en artículos anteriores

[Link al artículo del camarón y el gobio]

Este gobio es un pez muy resistente e ideal en cualquier acuario marino, pues mantiene el sustrato limpio al alimentarse de todos los restos orgánicos que pueden depositarse en él. Su cría en cautividad ha permitido tener disponibles a ejemplares cada vez más resistentes y más acostumbrados a la vida en el acuario de arrecife, aunque por naturaleza estos peces no sean compatibles con congéneres de su misma especie -a no ser que sean pareja- debido a la gran territorialidad que presentan.

Premna biaculeatus

Este famoso pez dentro de nuestros acuarios marinos pertenece a una de las especies más grandes dentro de los peces payaso, y aunque es mucho más “travieso” que sus primos los peces payaso Amphiprion ocellaris y Amphiprion percula, su bonito aspecto y similar relación de simbiosis con algunas especies de anémonas como Entacmaea quadricolor, lo han posicionado en el podio de los peces más comunes y queridos en la acuariofilia marina.

Gracias a su cría en cautividad hoy en día se pueden encontrar distintas variedades de este territorial y agresivo pez payaso. Se han criado híbridos incluso de P. biaculeatus x A. ocellaris, obteniendo patrones y formas muy curiosas. Sin duda, dentro de las posibilidades de poder adquirir peces marinos criados en cautividad, esta especie es una muy buena alternativa, que puede incluso reproducirse en el acuario hay una pareja bien establecida y las condiciones adecuadas.

Amphiprion ocellaris

Para terminar, no podíamos dejar fuera de esta lista al pez insignia de los acuarios marinos y especie emblemática y quizás pionera en esto de la reproducción de especies en cautividad.

El pez payaso común fue uno de los primeros en ser criado exitosamente en cautividad y en ser comercializado de esta forma, y por lo tanto fue uno de los que abrió las puertas a una afición mucho más sostenible. Gracias a esta cría en cautividad, hoy en día podemos obtener infinidad de variaciones de estos peces, de muchos colores y patrones distintos, por lo que la variedad donde elegir es muy amplia.

Como pasa con muchos peces criados en cautividad, los ejemplares de criadero son mucho más resistentes a las enfermedades y menos susceptibles al estrés, por estar más acostumbrados a la presencia humana. Incluso pueden llegar a soportar mejor ciertos tratamientos con base de cobre. Además, otra de las ventajas es que, a pesar de ser criados en cautividad, mantienen su comportamiento como los ejemplares salvajes y con él su capacidad de establecer simbiosis con ciertas especies de anémonas que podamos tener en el acuario.

Y hasta aquí este breve artículo donde traemos 11 especies que actualmente podemos encontrar en el mercado proveniente de cría en cautividad. Hay que optar por una afición lo más sostenible y respetuosa posible para garantizar el bienestar de los ecosistemas, que son los que nos permiten realmente que hoy en día podamos disfrutar de estos pequeños pedacitos de océanos, mares, ríos y lagos a los que llamamos acuarios.